
En hora buena la Sala Constitucional frenó la corta de árboles en El Tirol de Heredia.
No queremos decir que tuvieron que salir los magistrados a ejercer una acción que cualquiera pensaría le corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), cuya participación en este caso deja mucho que desear.
A través de varias entregas, Diario Extra puso en evidencia cómo se pueden aprobar procesos de tala en Costa Rica sin la existencia de estudios previos y sin tomar en cuenta el daño ambiental que puede provocarse.
¿Quién se hará responsable por la muerte de perezosos y monos cariblancos? La excusa de las autoridades es que fue una situación coyuntural en la que no hubo dolo. ¿No es más grave acaso que no previeran que esto podía ocurrir antes de avalar la deforestación?
Preferimos no pensar en cuántas otras zonas del país se han dado situaciones similares que conllevan la muerte de flora y fauna.
Nuestra única esperanza es que esto sirva para que en un futuro no vuelva a ocurrir.
Sabemos que hay causas de fuerza mayor en las que se requiere dicha acción. No obstante, deben existir diagnósticos que garanticen que se justifica y que no habrá un daño, mucho menos cuando la vida de especies está de por medio.
Y no podemos dejar de preguntarnos: ¿dónde estaba el Minae?
Este fallo de la Sala Constitucional no solo tiene implicaciones legales, sino que subraya un punto crucial en el debate contemporáneo sobre la conservación y el desarrollo urbano.
Esta corta de cipreses en El Tirol la habían permitido las autoridades locales bajo la premisa de que el proyecto implicaba el uso de tierras para fines de urbanización y desarrollo inmobiliario.
Sin embargo, grupos ecologistas y ciudadanos comprometidos con la protección del medioambiente denunciaron la amenaza que representaba eso para el ecosistema local y las consecuencias irreparables que este tipo de proyectos puede acarrear a la biodiversidad, los hábitats de especies locales y el cambio climático.
Más lamentable aún es que un juez de la República nos diga sin temor a equivocarse que los árboles no dan alimento ni refugio.
Para nadie es un secreto que actúan como reguladores naturales del clima al capturar dióxido de carbono y ofrecer resguardo a especies vulnerables.
En este sentido, la decisión de la Sala Constitucional de parar el procedimiento ha sido vista como un respaldo a los esfuerzos globales por frenar la deforestación y proteger los recursos naturales que tanto necesitamos.
El fallo representa un llamado de atención a los actores políticos y económicos, para que reconozcan la importancia de mantener un equilibrio entre el desarrollo urbano y la protección de los distintos hábitats.
Si bien es innegable que el crecimiento urbano se requiere para satisfacer las demandas de la población, la pregunta sigue siendo: ¿a qué costo?
Que la Sala Constitucional haya frenado la tala representa una victoria para quienes defienden un modelo de desarrollo sostenible y sin duda representa un llamado de atención para quienes no están haciendo bien su trabajo.
Qué bueno por los vecinos valientes que dieron un paso al frente.