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Dr. Mauro Fernández • Sexólogo
El dolor de cabeza con las relaciones se presenta hasta en un 1% de la población. Es más frecuente en hombres y en aquellas personas que padecen de migraña. Es más común en ciertas familias, lo cual nos habla de una predisposición genética.
Hoy sabemos que ocurre más en personas con sobrepeso, así como en aquellos que tienen presión alta con un mal control médico, y en las personas sometidas a rutinas laborales estresantes.
Se han descrito dos patrones característicos: en uno el dolor aparece antes de experimentar el orgasmo y en el otro justo en el instante de mayor placer.
Es más frecuente después de los treinta años. Su aparición es variable: en algunos sucede en todas las relaciones sexuales, mientras en otros solo en algunas ocasiones, y también están aquellos en quienes emerge de forma esporádica.
Muchas personas lo describen como un dolor intenso, que pasa rápido, pero también puede durar hasta dos o tres horas e ir seguido de un malestar general en las siguientes doce horas. Curiosamente, si en el momento en que aflora el dolor el individuo cesa de inmediato la actividad sexual, el dolor suele disminuir de modo significativo.
Asimismo, se ha descrito que es más frecuente cuando se tiene el acto sexual adoptando una posición de rodillas, cuando se tienen relaciones seguidas separadas por un intervalo muy breve o cuando el acto sexual es muy activo y laborioso.
Cuando el dolor sucede solo en contadas ocasiones, las repercusiones sexuales son mínimas. El problema surge cuando el dolor abarca todas o la inmensa mayoría de las relaciones sexuales. En estos casos, es común que se experimente cierta apatía a tener relaciones sexuales, para no enfrentar esa desagradable molestia.
Igualmente, la consecución del orgasmo suele volverse laboriosa, puede haber problemas de lubricación en la mujer y dificultades con la erección el varón, todos mediados por la tensión y el temor ante la inminencia del dolor.
Afortunadamente, en la mayoría de los casos son producidos por enfermedades nobles lejos de cualquier gravedad. Sin embargo, siempre se debe consultar con el médico para realizar estudios minuciosos, para así decidir e instaurar el tratamiento, el cual suele ser muy efectivo.