
Desde las montañas y ríos de Talamanca emerge una historia contada en primera persona, donde la memoria no solo se conserva, sino que se convierte en herramienta de lucha y esperanza para las nuevas generaciones.
En ese contexto surge el documental SA’UJTÈ CHERKEIA, “Nosotras la memoria viva”, una propuesta audiovisual impulsada por la Fundación Paz y Desarrollo Costa Rica, que profundiza en los orígenes, el recorrido y los desafíos enfrentados por la Asociación de Mujeres Indígenas Bribris de Talamanca (Acomuita).
La producción se construye a partir de los testimonios de mujeres del Territorio Indígena Bribri, en la provincia de Limón, quienes relatan su papel en la defensa de la tierra, la protección de la herencia cultural, la reconstrucción de la memoria histórica y la promoción de los derechos humanos dentro de sus comunidades.
A lo largo de los años, Acomuita se ha consolidado como una de las organizaciones de mujeres indígenas con mayor trayectoria en el país, liderando procesos de articulación comunitaria, fortalecimiento del liderazgo femenino e incidencia en espacios de toma de decisiones en Talamanca.
“Para nosotros es importantísimo reconocer nuestra historia y nuestra trayectoria como organización a nivel del mundo y país. Conocer también la trayectoria que hemos tenido a nivel del país”, afirmo Marina López Mórales, indígena Bribri y presidenta de Acomuita.
El documental forma parte del proyecto Hilar Derechos: nuestra participación, nuestra decisión, nuestro camino, respaldado por la Unión Europea en Costa Rica, con el objetivo de visibilizar el protagonismo de las mujeres indígenas desde un enfoque basado en derechos y autonomía.
Según explicó la fundación, “la obra propone una reflexión sobre la memoria como forma de resistencia y como elemento central en la transmisión cultural intergeneracional”.
Por su parte, la integrante de los pueblos Cabécar y Bribri, Faustina Torres, explicó que los fuertes acontecimientos naturales que han golpeado sus territorios marcaron un antes y un después para las mujeres de la comunidad.
Según señaló, estas situaciones las impulsaron a organizarse, asumir un rol más activo en la defensa de su entorno y fortalecer la recuperación de prácticas culturales ancestrales que forman parte esencial de su identidad como pueblos indígenas.

