Docentes enfrentan sobrecarga que compromete la calidad educativa

El panorama es multifactorial, advierte el Colegio de Orientación

La situación actual del cuerpo docente en Costa Rica refleja un panorama complejo y multifactorial que, de acuerdo con especialistas en orientación, requiere acciones inmediatas tanto desde el Ministerio de Educación Pública (MEP) como a nivel individual. 

El Estado de la Educación ha revelado que más de 11 mil educadores han solicitado cambios de puesto por motivos de salud, lo que expone la magnitud de un problema que amenaza no solo la estabilidad de los trabajadores, sino también la calidad de la enseñanza que reciben los estudiantes.

El Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) sostiene que la docencia enfrenta un escenario marcado por el síndrome de burnout (estado de agotamiento físico, emocional y mental causado por estrés crónico en el trabajo), la sobrecarga laboral y el rezago salarial. 

Osvaldo Granados, representante del CPO, explicó a Diario Extra que el agotamiento psíquico es hoy una de las principales amenazas. 

“Hablamos de un asunto donde entran en juego tres factores: el médico, el psicológico y el filosófico. Si el docente no logra encontrar estrategias de autocuidado, el estrés se convierte en un desgaste emocional profundo”, señaló.

Uno de los puntos más críticos es la saturación de aulas. En algunos colegios, los grupos superan la capacidad de infraestructura y obligan a los docentes a multiplicar esfuerzos. 

Además, se suman los comités internos que, en vez de apoyar la gestión, terminan recargando a los mismos educadores. 

“Hay instituciones donde hay más comités que docentes, y esto genera una saturación evidente”, lamentó Granados.

Otro aspecto señalado es la inclusión educativa. Aunque la política busca integrar a estudiantes con distintas condiciones, en la práctica el número de alumnos por aula no se reduce, lo que obliga a los docentes a atender demandas adicionales sin contar con recursos diferenciados. 

Esto, según el CPO, repercute directamente en el ambiente de aula, la mediación pedagógica y hasta en las relaciones entre los propios colegas, que se ven deterioradas por el exceso de presión.

Salarios 

El factor económico es otro de los grandes retos. Los salarios de los docentes permanecen congelados desde hace varios años, sin aumentos ni incentivos reales, lo que ha devaluado su poder adquisitivo frente al alza general de precios. 

“Un educador tiene el mismo salario desde hace años, mientras todo a su alrededor sube. Eso afecta su motivación y también la percepción de justicia laboral”, añadió.

La implementación del salario global, lejos de resolver la inequidad, ha generado tensiones adicionales, pues en algunos casos los nuevos contratados reciben montos superiores a los de docentes con décadas de experiencia.

El especialista considera que todos estos factores terminan repercutiendo en el desempeño docente y, en consecuencia, en la calidad educativa de los estudiantes.

“Si un aula está sobrecargada y el docente está cansado, es lógico que se afecte la dinámica pedagógica y el ánimo general. Esto al final impacta en el aprendizaje”, subrayó.

Para revertir la situación, el CPO insiste en la necesidad de un verdadero diagnóstico nacional. No uno hecho desde escritorios, sino desde las bases. “Hay que bajar a las aulas, conversar con los docentes, con los estudiantes, aplicar instrumentos serios que muestren las necesidades reales. Solo con esa información se pueden crear estrategias adecuadas”, concluyó.