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Los diputados pasarán entre uno y cinco meses votando en silencio las mociones del proyecto de Jornadas 4-3, tras el vencimiento de las 14 sesiones reglamentarias que establece la normativa para expedientes bajo el sistema de vía rápida.
El tiempo dependerá de la velocidad con que voten los asambleístas y de las eventuales interrupciones que puedan surgir, como la cantidad de mociones de orden que se interpongan a la iniciativa.
Si en promedio duran un minuto votando cada una, terminarían en cuatro semanas, pero si se extienden a cinco minutos, serán 20 semanas.
“A partir de la sesión 15 en adelante se votan sin uso de la palabra, tanto las mociones de fondo como las de revisión, eso generará un proceso dilatado”, subrayó Edel Reales, del departamento de Secretaría del Directorio.
Los legisladores no podrán discutir ninguna de las 2.499 mociones pendientes, ya que, tras un mes natural, solo se avanzó en la votación de 65 observaciones. Entre los factores que han ralentizado el proceso destacan las constantes rupturas de quórum y las desconvocatorias hechas por el Poder Ejecutivo, que priorizó la aprobación de un crédito por $500 millones.
“No ha sido mayor cosa, el Frente Amplio se ha dedicado a hablar de otras cosas en vez de las mociones, ellos prácticamente le están hablando a sus simpatizantes. Es lo que se esperaba con el trámite de este proyecto. Habrá que ver si las fracciones toman la decisión de devolver el tema a comisión para desentrabar el plenario”, señaló Gilberto Campos, del Partido Liberal Progresista.
Por su parte, la jefa de fracción del Frente Amplio, Rocío Alfaro, aseguró que hubo muchos temas que quedaron fuera de la discusión, ya que solo se abordaron mociones en el orden en que aparecían y no necesariamente las que tenían mayor peso.
“Es muy lamentable, es efectivamente el problema principal que tiene el proceso de vía rápida: la imposibilidad de negociar y de construir mociones de forma colectiva”, afirmó Alfaro.
La iniciativa permitiría a los trabajadores laborar cuatro días con turnos de 12 horas y tener tres días libres. Sin embargo, los detractores advierten que esta modalidad impediría a muchas personas continuar sus estudios en horarios nocturnos o alternos, lo que limitaría sus oportunidades de superación. Además, alertan sobre un posible aumento en la fatiga, los accidentes y enfermedades laborales, así como un deterioro de la salud mental de la población trabajadora.