
Los combates de karate en el Colegio de Santa Ana fueron uno de los eventos más atractivos en el arranque de los Juegos Nacionales y la que se robó el show fue la atleta María Camila Ruiz, del cantón de Mora. Aunque muchos la observaron que es de baja estatura, fue lo de menos para llevarse dos medallas ese día.
La niña de 1,40 metros ganó la medalla de oro en kata femenino sub-13 y bronce en kumite femenino -45 kilogramos, pero por su lucha en sus peleas se ganó el cariño del público.
Era tanto el apoyo que hasta competidores de otros comités cantonales corearon su nombre mientras peleaba.
Pero el encargado de formar a esta debutante en este evento fue su entrenador Roy Gatgens, quien la considera uno de sus diamantes en bruto y espera que en próximas ediciones su desempeño sea mejor hasta formar parte de la selección nacional.
“El trabajo con ella es arduo porque viene de una familia con muchos hermanos, todos están en karate, excepto una que tiene capacidades especiales, por eso los papás se han esforzado bastante para que viaje a los entrenamientos durante todo el proceso de Juegos Deportivos Nacionales y ahora se reflejan sus primeros resultados”, comentó.
TÉCNICO DE ALTA INTENSIDAD
Gatgens disfruta los duelos con mucha pasión y con los duelos de María Camila no fue la excepción, pero en ocasiones lo han regañado para que controle su temperamento.
“Los coaches debemos cuidarnos ante las reglas de la federación, que son muy estrictas ante esto y están en toda su razón. Cuando uno salta de la emoción ellos están atrás para decirnos ‘tranquilos’, así para que nosotros también vayamos bien preparados cuando participemos en los Olímpicos”, cerró.