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El país navega por aguas turbulentas, de no resolverse la situación política y tributaria ya las consecuencias podrían ser impredecibles y catastróficas.
Hay una realidad probada, nadie, absolutamente nadie, quiere más impuestos, el gobierno lo sabe y el pueblo, en su conjunto, ha entrado en una indignación sin precedentes. Costa Rica ha despertado de su letargo de décadas, no aguanta una carga impositiva más, ni corrupción, ni ineptitud, las grandes mayorías claman por empleo, comida y una reactivación de la economía, muy distinto a las reaperturas de comercios, turismo y actividades agrícolas y pesqueras, y no hablemos por hoy de reformas estructurales y modernización del Estado.
Hace más de una semana han brotado decenas de piquetes, manifestaciones y bloqueos en puntos neurálgicos del país, puntos estratégicos para la economía nacional, no es lo mejor, muchos no están de acuerdo, pero es el único recurso que queda para que el Gobierno convoque a las partes involucradas y resuelva, de una vez por todas, la situación, todo es fácil si se quiere, si hay voluntad política y si se hacen las cosas, llegó la hora de sustituir la soberbia por la racionalidad, basta ya de papelitos que van y que vienen, hablando se entiende la gente, la solución es el diálogo inmediato entre las partes en conflicto y no reunioncitas con sectores institucionales. La situación en las calles empieza a salirse de control…. esto no es Costa Rica.
La Asamblea ha sido silenciosa en esta crisis, omisa, entretenida con el cambio de oficinas discute temas secundarios y hasta distractores, los partidos políticos tradicionales igual, han caído en el síndrome del avestruz, el clero ha intervenido parcialmente, está renuente a mediar, todo esto lo señalará la historia.
Basta ya de omisiones, basta ya de retardos injustificados, y basta ya de violencia en las calles, hay heridos en ambos bandos, infiltración de narcos y delincuentes que hacen de las suyas, el pueblo clama por sus derechos, hay leyes que lo respaldan, el Gobierno alega que la ley está de su parte; esto no es un asunto legal, el asunto es político, de decisión y voluntad política, de resolver, de gobernar… tiene usted la palabra, señor Presidente.