Diálogo entre oficialismo y oposición entra en estado crítico

Proyectos que requieran 38 votos pondrán a prueba la capacidad de alcanzar acuerdos

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Luego de que las negociaciones del proyecto de Armonización Eléctrica fracasaran, lo que derivó en su archivo, las relaciones entre la oposición y el oficialismo quedaron en estado crítico, según consideraron analistas consultados por Grupo Extra.

El episodio dejó expuestas dificultades que podrían pesar sobre el resto de la agenda legislativa, especialmente cuando el Gobierno requiera votos que no tiene dentro de su propia bancada.

El analista político Daniel Sandoval considera que el problema ya trasciende una diferencia alrededor de una iniciativa particular y refleja un deterioro de los canales que debían permitir acuerdos entre ambos bloques.

“Al principio de la gestión, tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo, se conversó mucho acerca de la posibilidad de estrechar diálogo y tender puentes. Sin embargo, cinco meses después estamos viviendo una ruptura del diálogo entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Esto evidentemente responde a que no han existido los canales de diálogo entre los poderes de la República para poder llegar a acuerdos”, afirmó.

A criterio de Sandoval, el escenario también está marcado por una oposición con capacidad suficiente para condicionar aquellas iniciativas en las que el oficialismo no pueda avanzar por sí solo.

La bancada oficialista cuenta con 31 de los 57 diputados, una mayoría que le permite aprobar proyectos ordinarios sin necesidad de pactar con otras fuerzas políticas, algo que cambia cuando una iniciativa necesita 38 votos.

En esos casos el Gobierno deberá sumar, como mínimo, siete legisladores ajenos a su fracción, lo que convierte la relación con la oposición en un factor determinante para parte de su agenda.

Sandoval considera que ahí aparece una de las principales debilidades de una estrategia basada en prescindir del diálogo.

“También hay que comprender que el oficialismo no puede llevar a cabo todas las reformas estructurales y constitucionales que así desean porque no cumplen con los votos suficientes, con los 38 votos con los que pueden llevar a cabo esas reformas, y saben que esos votos únicamente los pueden tener atrapándolos de alguna manera de la oposición, lo cual es una tarea muy difícil, por no decir que casi imposible”, indicó.

La politóloga Kattia Benavides coincide en que la mayoría oficialista tiene un alcance limitado y considera que la verdadera prueba llegará cuando Casa Presidencial necesite construir apoyos por encima de sus 31 votos.

“El principal desafío del Gobierno no es únicamente contar con una mayoría propia, sino desarrollar la capacidad de la negociación más allá de sus 31 diputados y diputadas. Si mantiene una relación predominantemente confrontativa con la oposición, los proyectos que requieran 38 votos pueden convertirse en un punto de bloqueo dentro de la agenda legislativa”, explicó.

¿Ruptura definitiva?

Sin embargo, Benavides es menos categórica que Sandoval respecto a una ruptura total, ya que considera que los acuerdos todavía son posibles, aunque las condiciones para alcanzarlos se volvieron más complejas.

“No hablaría de una ruptura definitiva del diálogo, sino de un deterioro de la confianza entre las fuerzas políticas. Lo ocurrido con armonización eléctrica evidenció que existen diferencias importantes entre la oposición y que el oficialismo puede encontrar espacios de negociación con sectores específicos, incluso sin alcanzar acuerdos con todas las fracciones”, manifestó.

La politóloga señala además que las alianzas legislativas pueden cambiar de un proyecto a otro, por lo que a su criterio, el fracaso de una negociación no necesariamente implica que las mismas bancadas mantengan posiciones irreconciliables en toda la agenda.

“El episodio encareció las negociaciones y debilitó la confianza, pero no significa que las posibilidades de acuerdo hayan desaparecido por completo. En política legislativa, los bloques no necesariamente son permanentes. Se construyen y se modifican según los intereses, los proyectos, la coyuntura política y las condiciones de negociación”, añadió.

Dos caminos distintos

Las posiciones asumidas después del archivo de Armonización Eléctrica muestran, además, dos formas distintas de afrontar la relación política.

El Partido Liberación Nacional (PLN) mantiene la expectativa de negociar sus cuatro proyectos relacionados con el sector eléctrico y discutir también las propuestas del Frente Amplio (FA) y cualquier nueva iniciativa del Ejecutivo.

El diputado del PLN, Salvador Padilla, aseguró que su bancada todavía apuesta por construir acuerdos, aunque reconoció el deterioro de la relación con Casa Presidencial.

“Tenemos la esperanza de que podamos revisar los proyectos del Frente Amplio, de que podamos ser punto de encuentro también para revisar los cuatro proyectos nuestros, para revisar el nuevo del Ejecutivo y ver si podemos entre todas las fuerzas conformar una mayoría para aprobar rápidamente una agenda, un gran acuerdo nacional en materia de energía”, expresó.

No obstante, el viceministro de la Presidencia para Asuntos Parlamentarios, Alejandro Barrantes, confirmó a Grupo Extra que el Gobierno no encuentra sentido en continuar negociando con la oposición en materia eléctrica.

“No vemos ningún sentido en seguir desgastándonos en conversaciones con ellos sobre este tema porque no se va a llegar a puntos de encuentro”, indicó.

Casa Presidencial pretende presentar una nueva propuesta que no necesite 38 votos, lo que permitiría al oficialismo aprobarla con su mayoría sin depender necesariamente del PLN, FA u otras bancadas.

¿Cuándo se necesitan 38 votos?

El Reglamento Legislativo y la Constitución Política exigen esa mayoría para decisiones de especial trascendencia, entre ellas:

  • Reformas parciales a la Constitución Política.
  • Reformas o interpretaciones al Reglamento de la Asamblea Legislativa.
  • Empréstitos internacionales y determinados tratados internacionales.
  • Elección o no reelección de magistrados.
  • Levantamiento del fuero de altos funcionarios.
  • Aprobación de procedimientos abreviados o especiales.
  • Suspensión de derechos y garantías individuales.

Fuente: Reglamento de la Asamblea Legislativa