
Durante años, Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, permaneció fuera del foco público. Su nombre figuraba principalmente en expedientes policiales e investigaciones judiciales, hasta que las autoridades comenzaron a señalarlo como uno de los principales líderes del crimen organizado en Costa Rica.
Nacido el 19 de septiembre de 1984 en Santa Rosa de Ticabán, Limón, Arias Monge inició su vida laboral en compañías bananeras. Sin embargo, los antecedentes recopilados por las autoridades indican que alrededor de 2010 comenzó a ser vinculado con asaltos y robos a viviendas.
Posteriormente, las investigaciones lo relacionaron con el robo de camiones de carga y de agroquímicos en fincas bananeras, piñeras y ganaderas, delitos que, según los informes policiales, marcaron el crecimiento de sus actividades ilícitas.
Para 2015, su nombre ya aparecía en investigaciones por homicidio. Ese año fue señalado como sospechoso en la muerte de Ademar Jiménez Gómez y, un año después, permaneció en prisión preventiva durante cerca de doce meses por otra causa relacionada con ese delito.
Tras recuperar la libertad, las autoridades sostienen que inició una disputa con Michael Alfredo Moreno Borbón, alias “Pechuga”, por el control del microtráfico y de las rutas utilizadas para trasladar droga hacia Nicaragua.
De acuerdo con la información recopilada en la investigación, esa confrontación trascendió la rivalidad entre dos grupos criminales y, según cifras citadas de Insight Crime, dejó alrededor de 150 personas fallecidas en una década, convirtiéndose en uno de los episodios de mayor violencia asociados al narcotráfico en la provincia de Limón.
Recompensa internacional
El caso adquirió una dimensión internacional el 30 de abril de 2025, cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció una recompensa de hasta $500 mil por información que permitiera su captura o condena.
Las autoridades estadounidenses lo señalaron por presuntos delitos relacionados con tráfico internacional de drogas, asesinato, lavado de dinero y conspiración para fabricar, importar y distribuir sustancias controladas con destino a ese país.
Meses después, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, impuso sanciones financieras contra Arias Monge y otros presuntos integrantes de una organización criminal dedicada, según ese organismo, al tráfico internacional de cocaína y a la legitimación de capitales. El informe también lo vincula con otros investigados, entre ellos Celso Gamboa Sánchez, Alejandro Antonio James Wilson y Edwin Danney López Vega, alias “Pecho de Rata”, a quienes atribuye distintos roles dentro de la organización.
Captura y procesos judiciales
Luego de permanecer varios años prófugo, Arias Monge fue capturado el 24 de julio de 2026 durante un operativo conjunto del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público en San Bernardino de Sarapiquí.
La intervención derivó en un enfrentamiento armado que se prolongó por casi una hora y dejó como saldo un integrante de la organización fallecido y ocho oficiales del OIJ heridos. En el sitio también fueron detenidos Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan”, y otros sospechosos.
Tras su captura, Arias Monge enfrenta varios procesos judiciales. En una de las causas, relacionada con dos homicidios, una tentativa de homicidio y el presunto delito de asociación ilícita, el Tribunal Penal de Pococí le impuso tres meses y 22 días de prisión preventiva.
Además, el Tribunal Penal de Juicio de Siquirres le dictó cinco meses de prisión preventiva dentro de otra causa, identificada con el expediente 10-000441-0070-PE, en la que se le investiga por presuntos homicidios calificados y otros delitos.
Mientras avanzan ambos procesos, las autoridades continúan desarrollando investigaciones para determinar el alcance de la estructura criminal que presuntamente dirigía, así como sus posibles vínculos con otras organizaciones dedicadas al narcotráfico nacional e internacional.

