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Los diputados impulsarían una medida definitiva que devolvería el Proyecto de Jornadas Excepcionales (conocido como 4-3) a una comisión legislativa para que pueda quemar el resto de las mociones y destrabar el Plenario.
Según trascendió en corrillos políticos, la iniciativa sería planteada este mismo jueves durante la reunión de jefes de fracción.
Aunque durante varios días se ha barajado esta posibilidad, el lento avance en la votación del Expediente 24.290 daría el impulso necesario para frenar la vía rápida.
Esta semana, el Frente Amplio promovió una moción para sacar el proyecto de la discusión, la cual, según afirmó la jefa de fracción Rocío Alfaro, cuenta con respaldo de distintas bancadas.
“Poco a poco, el Plenario ha llegado a la conclusión de que no existe viabilidad política para este trámite acelerado en un proyecto que no tiene consenso”, explicó Alfaro.
De momento, a los legisladores aún les queda por votar 2.500 mociones de la iniciativa presentada por la diputada Daniela Rojas. Si se mantiene la vía rápida, la votación tardaría entre uno y cinco meses.
El tiempo dependerá de la agilidad de los asambleístas y de las interrupciones que surjan, como la cantidad de mociones de orden que se interpongan. Si en promedio cada voto dura un minuto, terminarían en cuatro semanas, pero si se extiende a cinco minutos, serían 20 semanas.
“En la vida uno tiene que aprender a ganar y a perder. Creo que debemos aceptar que el Frente Amplio, doña Monserrat Ruiz, doña Kattia Cambronero, doña Dinorah han ganado. Estamos poniendo esfuerzos en algo que no va a convertirse en ley”, aseguró el diputado socialcristiano Lesley Bojorges.
Medida lapidaria
Por la cantidad de mociones, algunos defensores del plan temen que esta decisión sea lapidaria para la posibilidad de implementar jornadas laborales de 12 horas durante cuatro días, seguidas de tres libres.
“Yo me opondré totalmente. Y daré los argumentos de que no es que no podamos, sino que algunos no quieren. Tendría una gravísima afectación sobre el país y la generación de empleo”, comentó la jefa de fracción oficialista, Pilar Cisneros.
La legisladora agregó que mientras otros países avanzan en nuevas modalidades de trabajo, “nosotros seguimos discutiendo si reformamos o no nuestro Código Laboral por 23 años”.
Los principales detractores del proyecto advierten que esa nueva modalidad impediría que muchas personas trabajadoras continúen sus estudios por las noches o en horarios alternos, lo
que limitaría sus posibilidades de superación.
“Son muchos siglos en donde las personas trabajadoras han tenido que conquistar sus derechos. Soltar la jornada es algo que hay que pensarlo bien, no es sencillo cuando uno se deja despojar de un derecho”, aseguró Sofía Guillén, diputada frenteamplista.
Tras la quema de mociones se deberá realizar la votación en primer debate y, posteriormente, intentar superar la barrera de la Sala IV, que analizará la viabilidad constitucional de que los costarricenses puedan laborar cuatro días a la semana y descansar tres.
En caso de superar dicho filtro, el plan quedaría listo para votarse en segundo debate y, tras su firma, convertirse en Ley de la República.
Sin embargo, todo apunta a que, sea cual sea la decisión de los legisladores, el proyecto no quedará listo durante la presente administración.