Detectores de monóxido son voluntarios en hoteles de C.R.

EE.UU. y Europa los exigen

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Costa Rica no exige por ley la instalación de detectores de monóxido de carbono en centros de hospedaje, una omisión que ha quedado en evidencia tras la trágica muerte de un adolescente estadounidense en marzo anterior.

Así lo confirmó a Diario Extra la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH), al señalar que no existe normativa nacional que obligue al sector a implementar este tipo de sistemas de detección. “No existe una normativa que obligue al sector hotelero a instalarlo en sus instalaciones. Sin embargo, muchas cadenas internacionales y algunos hoteles locales lo hacen de forma voluntaria”, declaró Flora Ayub, directora ejecutiva.

El tema tomó relevancia luego del fallecimiento de Miller Gardner, un joven de 14 años originario de Estados Unidos, quien murió mientras se hospedaba en el Hotel Arenas Del Mar Beachfront & Rainforest Resort, ubicado en Manuel Antonio. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó que el deceso habría sido provocado por la inhalación de monóxido de carbono.

La situación motivó a la Embajada de Estados Unidos a emitir una advertencia dirigida a sus ciudadanos, alertando que la mayoría de los países latinoamericanos, incluido Costa Rica, carecen de una normativa, que obligue la instalación de estos detectores en hoteles. Como medida preventiva, recomendó a los viajeros preguntar directamente a los establecimientos si cuentan con el dispositivo, o bien, viajar con detectores portátiles.

Ante las consultas de este medio, la ministra de Salud, Mary Munive, confirmó que el caso se encuentra bajo investigación. “Con respecto a la necesidad de detectores, es parte de la solicitud que se realizó a la dirección regional de salud, con el fin de verificar la reglamentación existente”, expresó.

Ayub insistió en que la Cámara mantiene comunicación constante con los hoteles afiliados para fomentar buenas prácticas de seguridad, y reiteró la recomendación a los turistas de consultar previamente sobre la existencia de estos sistemas.

Químico invisible 

El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro, inodoro e insípido, producto de una combustión incompleta. Su peligrosidad radica en que no provoca irritaciones, por lo que su presencia suele pasar inadvertida.

“El CO se une a la hemoglobina en la sangre, impidiendo el transporte de oxígeno. En niveles bajos puede causar náuseas y mareos, pero al exponerse a aire limpio, los síntomas tienden a revertirse. En concentraciones elevadas puede generar desmayos, daño cerebral o incluso la muerte por asfixia”, explicó Ariel Alfaro, químico de la Universidad de Costa Rica.

“Si usted está dormido, no va a detectar el mareo. Se va quedando sin oxígeno poco a poco y muere sin darse cuenta”, agregó.

¿Cómo funcionan los detectores de monóxido de carbono?

• Cuentan con sensores capaces de identificar la presencia de monóxido en el ambiente.

• Al detectar el gas, ocurre una reacción química que genera una corriente eléctrica.

• Cuando la concentración supera un umbral seguro, se activa una alarma sonora.

Ariel Alfaro

“En Estados Unidos y en Europa sí es obligatorio para los hoteles tener estos detectores por el uso frecuente de calefacción. Aquí no tenemos temperaturas extremas, pero eso no significa que estemos exentos del riesgo”.