Golpe a banda “Laden”: Desmantelan red extorsiva que movía ¢40 millones al mes

Víctimas “gota a gota” eran amenazadas con balaceras a sus viviendas

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Una investigación de tres años liderada por autoridades judiciales culminó con un operativo en Cartago que permitió desarticular a la organización criminal conocida como “The Family Laden”.

Esta estructura operaba bajo el nombre comercial de “Préstamos Laden” y movilizaba un flujo económico cercano a los ¢40 millones mensuales mediante préstamos extorsivos bajo la modalidad de “gota a gota”, combinados con maniobras de legitimación de capitales.

La historia de esta banda refleja un acelerado ascenso económico a costa de las necesidades de la población. El presunto líder de la organización, un hombre que hace cuatro o cinco años se ganaba la vida reparando computadoras, acumuló una enorme fortuna en muy poco tiempo.

Para afianzar su liderazgo e imponer una rígida disciplina interna, el cabecilla exigía una regla ineludible a los miembros de la banda: debían tatuarse la palabra “Laden” en el cuerpo, principalmente en el cuello, como sello obligatorio de pertenencia y lealtad.

El modelo de negocio consistía en ofrecer dinero rápido sin los trámites del sistema bancario formal, captando a vecinos y pequeños agricultores en zonas vulnerables donde el acceso al crédito es limitado.

“Este tipo de préstamos gota a gota es un fenómeno que ha venido afectando al país desde hace tiempo, que tiene una cifra oscura bastante alta porque las personas no quieren denunciar, con intereses muy altos, y se convierten en deudas prácticamente eternas e impagables”, dijo Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Los préstamos oscilaban entre ¢300 mil, ¢1 millón y ¢5 millones. Sin embargo, los intereses aplicados volvían las deudas eternas e impagables: un crédito inicial se convertía rápidamente en una obligación de hasta ¢2 millones solo en intereses, cobrados bajo esquemas semanales, quincenales o mensuales.

Para asegurar los cobros, la estructura mantenía roles bien definidos. Mientras los promotores captaban clientes en las comunidades, un grupo de cobradores armados ejecutaba violentas intimidaciones.

Ante los retrasos en los pagos, los cobradores disparaban contra las fachadas de las viviendas de los deudores o los amenazaban para obligarlos a entregar sus propiedades.

“Esto es un fenómeno que se ha venido desarrollando en muchos lugares del país porque hay personas que, al solicitar un préstamo bancario o formal, pues tiene algunas dificultades, requisitos y demás, terminan recurriendo a este tipo de grupos”, añadió.

Esta intimidación constante hizo que las víctimas presentaran y retiraran denuncias por temor, lo que entorpeció las investigaciones policiales durante tres años.

En el ámbito financiero, tres mujeres detenidas actuaban como testaferros y prestaban sus nombres para inscribir vehículos y propiedades.

Para lavar las ganancias de la extorsión, la banda intentó diversificarse mediante la construcción de instalaciones para ganado estabulado y caballos, además de adquirir congeladores y equipo industrial para abrir una carnicería.

Operativo del OIJ

Las acciones policiales se desplegaron en diversos sectores urbanos y rurales de la provincia, abarcando Paraíso, Birrisito, Cot, Juan Viñas y Cartago centro.

Durante las diligencias se concretó la captura de nueve personas (seis hombres y tres mujeres), mientras los agentes mantienen la búsqueda activa de otros tres integrantes para completar el grupo de doce vinculados a la cúpula de la red.

Durante el allanamiento en la vivienda del líder, ubicada en una zona rural de Paraíso y comprada en efectivo por ¢100 millones para mantener un perfil bajo, se hallaron diversos lujos.

La propiedad albergaba un acuario con peces exóticos, un gimnasio completo, un rancho social y una caja fuerte gigante de 1,80 metros de alto por 1,20 metros de ancho, utilizada para almacenar dinero en efectivo y armas de fuego.

Entre el material decomisado figuran vehículos de alto valor y una motocicleta marca Ducati valorada en ¢18 millones.