
La Policía de Control de Drogas (PCD) decomisó 4,3 toneladas de cocaína en un contenedor procedente de Colombia y que pretendía desembarcar en suelo costarricense en el muelle Gastón Kogan de Moín, Limón.
De acuerdo con las autoridades, el embarque era de piso cerámico para despistar, pero la pericia de los oficiales que inspeccionaron todo el cargamento permitió el hallazgo de 4.329 paquetes de clorhidrato de cocaína en el interior del buque.
Se trata del del segundo decomiso de cocaína más grande en la historia de Costa Rica, pues el mayor golpe contra el narcotráfico es de aproximadamente 5 toneladas y se dio en febrero del año anterior en un contenedor en APM Terminals.
Además, vale mencionar que hace un mes aproximadamente se pidió la colaboración de un avión militar estadounidense que se llevó todo lo incautado a lo largo del año 2020 para que fuera destruido en un incinerador especial para este tipo de drogas que se ubica en el estado de Florida.
ANÁLISIS
Este contundente golpe es fruto de una labor de análisis y perfilación a varios contenedores que venían en el buque Cala Palma. Las autoridades encontraron en un contenedor indicios sospechosos, por lo que procedieron a hacer una revisión manual del cargamento con la intención de profundizar hasta aquellas áreas que el escáner no alcanza, así hallaron aparentes paquetes de cerámica por los que se dio informe a la policía de PCD, ya que se presumía una posible contaminación en dicho buque.
Fue en ese momento, cuando los uniformados comenzaron a desmantelar todo el cargamento y a abrir los paquetes en los que encontraron bolsos y cajas con la droga.
Informes preliminares de las autoridades mencionan el decomiso de 173 bultos que contenían aparente cocaína estos viajaban entre la carga lícita que se trataba de 24 paletas con cerámica.
La inspección del buque duró alrededor de dos días, ya que los oficiales de la PCD debieron ser minuciosos con cada uno de los contenedores que aquel llevaba, para así descartar que otros contenedores estuvieran contaminados.