Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Un desastre natural de gran magnitud podría elevar en aproximadamente 2,8 puntos porcentuales la relación entre la deuda pública y el Producto Interno Bruto (PIB) de Costa Rica para 2031.
Esto respecto al escenario base proyectado por Hacienda, que fija un porcentaje del 33,8% para ese mismo año. El ejercicio incorpora el impacto que tendría sobre las cuentas públicas la atención de una emergencia y la necesidad de financiar sus efectos.
“Una afectación climatológica sobre el país podría terminar generando un mayor impacto en la deuda que la devaluación de la moneda nacional, que usualmente es algo a lo que le ponemos más atención”, indicó José Francisco Pacheco, economista y exviceministro de Hacienda.
Hacienda tomó como referencia los cinco eventos naturales de mayor impacto registrados entre 2017 y 2025: la tormenta tropical Nate, el temporal en la Vertiente del Caribe de 2021, el huracán Eta, la tormenta tropical Otto y el huracán Julia. En conjunto, el monto utilizado para el ejercicio asciende a $570,6 millones por año.
El modelo considera ese monto como una pérdida bruta sostenida durante el periodo de análisis y estima un efecto promedio equivalente al 0,43% del PIB cada año durante seis años.
El documento señala que el choque se traduce en una disminución del superávit primario o un aumento del déficit financiero, lo que incrementa directamente el saldo de la deuda.
“Desde el punto de vista fiscal, cuando hay un evento de esta naturaleza, el gobierno tiene que asumir una serie de gastos que no están contemplados inicialmente. Tiene que pensar en reconstruir carreteras, edificios que podrían colapsar y elevar presupuestos de programas sociales que atienden a las familias afectadas. Entonces los fenómenos climatológicos tienen impacto directo sobre el gasto del gobierno”, señaló Pacheco.
El exviceministro explicó que, cuando los recursos ordinarios no son suficientes, el Estado puede recurrir al endeudamiento para cubrir las necesidades extraordinarias.
El propio marco fiscal señala que, en las primeras etapas, podrían utilizarse recursos del Fondo Nacional de Emergencias, traslados presupuestarios, fondos institucionales y préstamos contingentes, como líneas de crédito que el Gobierno tiene habilitadas con el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
“Es un crédito que le dan país para que en caso de que tengamos una tragedia de naturaleza climatológica puedan activarlo. Entonces el Banco Mundial, quien es que lo otorga, entrega esos recursos con relativa facilidad una vez que se ha cumplido todo el trámite”, comentó Pacheco.
El ejercicio de Hacienda calcula que una disminución del superávit primario o un aumento del déficit provocado por el choque tendría un impacto promedio de 1,69% sobre el saldo de la deuda entre 2026 y 2031.
Los desastres naturales no son el único riesgo incorporado en las proyecciones fiscales. Hacienda también analiza escenarios alternativos relacionados con el crecimiento económico, el tipo de cambio, las tasas de interés y la inflación. Una desaceleración económica puede reducir la recaudación, mientras que un aumento de las tasas incrementa el costo de los intereses de la deuda.
En el caso del tipo de cambio, una depreciación eleva el costo de la deuda denominada en moneda extranjera, aunque también puede modificar la recaudación dependiendo del comportamiento de las empresas y del comercio.
La inflación, por su parte, puede aumentar los ingresos tributarios nominales, pero también presionar el gasto público.
El escenario base estima una relación deuda-PIB del 63,8% en el 2031, sin embargo, varios ajustes en las variables macroeconómicas pueden impactar la evolución en los próximos 5 años.
Fuente: Ministerio de Hacienda
José Francisco Pacheco
Exviceministro de Hacienda
“Los fenómenos climatológicos, el tema de cambio climático en general, no solamente tiene que verse a la luz de un efecto o de una situación propiamente fiscal. El cambio climático trae también nuevas formas de ver la política del Estado y la política pública”.
