
El Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia del Poder Judicial, indica que, a julio de 2024, 8.215 mujeres han sido denunciadas por violencia doméstica por sus parejas. Incluso se nota un incremento con respecto al año anterior de 208 casos.
En el mismo periodo del 2023 se reportaron 8.007 denuncias de mujeres por agresión.
Lo anterior supone que el género femenino representa un 19,51% de las personas señaladas por esta problemática.
Asimismo, el Poder Judicial reporta que 8.546 hombres han denunciado haber sido agredidos en sus hogares.
Con respecto al grupo etario más afectado, se encuentra que 1.186 hombres entre los 27 y 35 años interpusieron queja por agresión.
Uno de los datos que más llama la atención es que los solteros son la población que más denuncia con 3.609 acusaciones interpuestas por el sexo masculino.
DIARIO EXTRA consultó con Eugenia Quesada, presidenta de la Fundación Instituto de Apoyo al Hombre (Fundiapho), sobre dicha situación, ya que cuando se habla de violencia doméstica, siempre se hace hincapié sobre el panorama que afecta a las mujeres.
A continuación, sus declaraciones al Periódico del Pueblo.
¿Por qué dice que el número de casos de hombres agredidos es mucho mayor al que se reporta?
– En realidad, el número de hombres que solicita medidas de protección no refleja la cantidad real de agredidos. En primer lugar, porque a esta población nunca se le ha hecho una campaña para enseñarles qué es violencia. Ellos ni siquiera se dan cuenta de que al decirles “usted no sirve para nada”, ya es violencia.
¿Existen requerimientos para demostrar agresiones domésticas?
– Con la población masculina, el Tribunal de Familia interpuso condiciones para recibir las denuncias. Cabe recalcar que lo hizo ilegalmente, porque eso no está dentro de la Ley contra la Violencia Doméstica. Les exige que tengan una dependencia económica o psicológica de la persona a la que van a denunciar. Con eso, han logrado que ellos generalmente, como son los proveedores de la casa, ni siquiera reciban las medidas de protección.
¿Y qué pasa si no cumplen con los requisitos?
– Si no se cumplió con este requerimiento, los juzgados no levantan una sentencia en donde les rechazan las medidas, por lo que quedan sin algún tipo de conteo, no entran dentro de las estadísticas. De igual manera, si tienen suerte y se les acepta el caso, hemos tenido causas donde inmediatamente asiste la denunciada y pide medidas para ella, por lo que el juzgado de sentencia desestima las restricciones del otro y quedan vigentes las de la mujer.
¿Por qué ocurre esta situación?
– Estas presunciones, de que el hombre siempre es el agresor y la mujer la víctima, son ilegales y totalmente peligrosas. En las audiencias donde se fijan las medidas de protección no existe ni siquiera prueba confesional.
De acuerdo con sus declaraciones, ¿está el hombre condenado a siempre ser el agresor?
– Es correcto. Hay que trabajar en realidades, de conocer si el hombre recibe o no violencia en su hogar, porque ni siquiera está determinado qué es violencia. Tenemos un caso donde él le dijo a la mujer que era una mantenida y que fuera a trabajar. Por ese comentario lo sacaron de la casa. Luego del tiempo, llegó él y le puso medidas de protección porque le decía que era poco hombre y una cochinada de papá. En ese caso, ni siquiera pusieron medidas.
¿Han notado desde la Fundación Apoyo al Hombre que la sociedad influye en que no se hagan las denuncias?
– Socialmente, está percibido que la población masculina no puede recibir violencia doméstica. Es demasiada la burla social y en la actualidad no existe ningún apoyo ni campaña a nivel nacional que venga a disminuir las agresiones hacia los hombres. Nadie reconoce la problemática con la seriedad que se debe, por lo que en los círculos no se pueden presentar como víctimas.
¿Qué implicaciones puede tener que no se les preste atención?
– Todo lo que he explicado anteriormente ha generado que esta población ya no crea en el sistema judicial y esto es muy peligroso, porque es ahí cuando, al momento de quiebre, donde no aguantan más, pueden llegar a tomar la justicia en sus propias manos, ya que no sienten que el sistema judicial los vaya a entender y les vaya a dar respaldo de lo que están viviendo.
¿Creen ustedes que esta población tiene el suficiente apoyo cuando son víctimas?
– No tienen nada de apoyo, aquí vienen y nosotros tenemos que ponerles todas las medidas, porque el artículo 7 de la Ley contra la Violencia Doméstica nos permite acudir nosotros directamente a ponerles medidas. Al hombre se le desacredita todo lo que diga, aun cuando la ley diga que no necesitan pruebas.
¿Han notado presencia de casos relacionados con violencia donde no pueden ver a los hijos?
– Esto es la primicia máxima de violencia, donde se envenena a los menores, por lo que, si decidió dejar a la mujer, pierde a los hijos.