
El paisaje urbano de San Antonio de Belén cambió drásticamente este fin de semana. La edificación conocida como “El Sesteo”, una estructura de bahareque y concreto construida en 1856, fue demolida el pasado sábado.
El hecho ha provocado una profunda división de criterios en el cantón, exacerbada por la coincidencia de las obras con las celebraciones del día de San Antonio, las cuales se hicieron el propio día.
Para muchos vecinos, la desaparición de este inmueble —ubicado frente a la Policía Municipal— representa un golpe a la identidad local y a la memoria histórica de sus antepasados.
No obstante, otros residentes sostienen que la edificación se encontraba en un estado de abandono y deterioro, convirtiéndose en un foco de inseguridad, presencia de roedores y refugio para habitantes de calle.
En una entrevista, Ligia Muñoz, representante de la firma inmobiliaria que gestiona el terreno, defendió la demolición y rechazó que el inmueble tuviera un valor patrimonial para el pueblo. Según Muñoz, los estudios técnicos realizados previos a la obra demostraron que la estructura era mayoritariamente de concreto.
“Esto no fue un patrimonio para nosotros, fue un patrimonio para la familia Villegas”, afirmó Muñoz, quien además calificó de “manipulación informativa” las versiones que sugerían la creación de un museo en el sitio.
La representante aseguró que la empresa cumplió con todos los requisitos legales, incluyendo estudios y consultas, los cuales, según su testimonio, no impidieron el avance del proyecto.
Muñoz también ofreció disculpas por haber realizado la demolición en un día festivo para el cantón.
Por su parte, la Municipalidad de Belén, liderada por la alcaldesa Zeneida Chaves, emitió un comunicado oficial indicando que la institución no tenía facultades legales para frenar la demolición de una propiedad privada sin una declaratoria oficial.
“La Municipalidad de Belén actuó conforme al criterio jurídico y al marco legal vigente. La eventual declaratoria de patrimonio histórico corresponde exclusivamente al Ministerio de Cultura. Mientras dicha declaratoria no exista, la Municipalidad no tiene facultad legal para impedir el ejercicio de los derechos del propietario sobre el inmueble. Nuestro deber es actuar dentro de la ley y respetar el debido proceso.”, aclararon.
Tras la limpieza del terreno, se proyecta la construcción de una plaza comercial diversa, un desarrollo que podría tardar aproximadamente dos años en completarse.
Sin embargo, el conflicto está lejos de terminar en el plano político. Se espera que este martes el Concejo Municipal sea escenario de una sesión de alta tensión, donde las partes a favor y en contra de la demolición expondrán sus argumentos sobre la gestión de la cultura y el urbanismo en Belén.


