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Fernando Berrocal
Exministro de Seguridad Pública
Lo de Venezuela… podría ser el mundo al revés o la fría constatación de que el mundo cambió y que la nueva geopolítica, unida al más fuerte y poderoso capitalismo, ha terminado por crear el ejemplo perfecto de la Doctrina Trump de los Estados Unidos y el entierro de la utopía comunista en América Latina que comenzó, a fines de los años 80, con la caída de la Unión Soviética y el progresivo posicionamiento de una China también capitalista, aunque con un régimen de partido único, como la otra gran potencia económica, militar y tecnológica en competencia de influencia y mercados a nivel mundial.
Mientras Nicolas Maduro hace ejercicios físicos y come bien en una cárcel de Nueva York y, en el más allá, lejos del mundanal ruido, el teniente coronel Hugo Chávez, como me dijo una venezolana histórica y amiga que vive en Costa Rica… “se quema en la última paila del infierno, hablando paja y conspirando con Fidel Castro”; para el Gobierno de Trump y el régimen dictatorial de los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello, el Acuerdo Petrolero recién firmado es solo petróleo para Estados Unidos e impuestos para el Estado Venezolano.
Con ese acuerdo o pacto, se explotarán 17 nuevos campos y se generará una inversión directa privada de US$100 mil millones, por lo que le entrarán en impuestos al Estado Venezolano la superlativa suma de más de US$200 mil millones que, si no se los roban en la cúpula chavista, de la misma forma que arrasaron con la poderosa industria estatal PDVSA, sería una suma muchísimo más que suficiente para convertir al pueblo venezolano en la más desarrollada, rica y feliz sociedad sobre la tierra. Lo que pasa es que la vida no es solo petróleo e impuestos.
También y esencialmente, en forma paralela y directa, es DEMOCRACIA, como sistema de organización política, económica y social.
En el presente y solo para proyectar lo que significa la magnitud económica y financiera de este Acuerdo Petrolero, el Plan Marshall para la Europa destruida y arrasada por la II Guerra Mundial, fue de US$ 13.300 millones, equivalentes a unos US$ 130 mil millones actuales y con ello se inició la reconstrucción de 17 países en el Viejo Continente. En términos económicos y de generación de trabajo, lo de Venezuela es muchísimo más que aquel histórico Plan Marshall de 1945, si es que se aclaran correctamente las grandes opacidades políticas y los interrogantes técnicos y sin respuesta, de este enorme Acuerdo Petrolero.
Solidariamente digo: ¡GLORIA AL BRAVO PUEBLO! y pido que todos en América Latina, gobiernos y ciudadanos, exijamos, también, elecciones, democracia y libertades plenas en la noble y petrolera tierra de Simón Bolívar, como tiene que ser y será de nuevo y muy pronto en Venezuela. ¡Que así sea!
¿Y usted qué opina?