Demencia y deterioro cognitivo son evitables señala OMS

Llaman a mejorar hábitos diarios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que hasta un 45% de los casos de demencia podrían evitarse o retrasarse mediante cambios proactivos en el estilo de vida. 

Con más de 57 millones de personas afectadas actualmente, las nuevas directrices afirman que factores como el sedentarismo, el tabaquismo, la mala alimentación y la falta de contacto social no son solo riesgos menores, sino motores críticos del deterioro cognitivo que deben gestionarse desde edades tempranas.

Ante este panorama, los especialistas buscan derribar falsas creencias sobre el envejecimiento y la pérdida de la memoria. 

La psicóloga Ivannia Serrano enfatiza que es fundamental distinguir entre el olvido cotidiano y los síntomas de una patología.

“Hay un mito que me gustaría desmentir y es que envejecer no es sinónimo de olvidar”, afirmó Serrano.

Imagen con fines ilustrativos

Señales de alerta

Para la especialista, si bien perder las llaves ocasionalmente es normal, perder la noción del tiempo o no reconocer a los familiares sí son señales de alerta que requieren consulta inmediata.

Para contrarrestar estos riesgos, la “gimnasia mental” y la participación social surgen como pilares fundamentales.

Serrano recomienda mantener el cerebro flexible a través de la lectura, el aprendizaje de nuevos instrumentos o juegos de sinónimos, ya que el aislamiento acelera el desgaste cerebral. 

Por su parte, la OMS incorporó novedades en sus recomendaciones, como el uso de audífonos para tratar la pérdida de audición y la reducción de la exposición a la contaminación del aire como estrategias probadas de protección.

El manejo de las emociones y el estrés se posiciona como un factor biológico determinante en la salud mental. 

Serrano advierte que la salud física y mental son inseparables y explicó que “el estrés sostenido inflama y daña nuestras neuronas”

Por ello, integrar técnicas de relajación, asegurar una correcta higiene del sueño y fortalecer las redes de apoyo social no solo mejora la calidad de vida, sino que protege la independencia y la dignidad de las personas a largo plazo.