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El uso de inteligencia artificial (IA) empieza a aparecer en las denuncias recibidas por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), principalmente en casos relacionados con estafas, extorsiones y suplantaciones de identidad. Una revisión efectuada por la institución identificó 58 denuncias presentadas durante 2026 en cuyas narraciones se menciona esta tecnología.
Juan José Quesada y Luis Antonio Mata, funcionarios de la Unidad de Tecnología de la Información del OIJ explicaron que “el análisis no significa que exista una categoría denominada “delitos con inteligencia artificial”, pues la legislación costarricense todavía no tipifica una conducta específica bajo ese nombre. Sin embargo, la IA puede utilizarse como una herramienta para facilitar delitos contemplados en el Código Penal”.
Mencionaron ejemplos como estafas informáticas, extorsiones, suplantación de identidad, daño informático, espionaje, sabotaje e instalación de programas maliciosos.
Una de las principales modalidades consiste en clonar voces mediante grabaciones publicadas en redes sociales.
“Los delincuentes toman audios o videos de una persona y los utilizan para crear mensajes falsos dirigidos a sus familiares”, agregaron.
Según los expertos, en estas comunicaciones hacen creer que la persona sufrió un accidente o enfrenta una emergencia, con el objetivo de solicitar transferencias de dinero.
Generalmente, los audios son cortos para dificultar que la víctima identifique palabras, expresiones o tonos distintos a los utilizados habitualmente por su familiar.
Videos e imágenes falsas
Otra modalidad corresponde a los denominados “deepfakes”, que permiten manipular la imagen o la voz de alguien para atribuirle declaraciones y acciones que nunca realizó. Este contenido puede emplearse para engañar, extorsionar o perjudicar la reputación de una persona.
Aunque anteriormente era posible reconocer las imágenes artificiales por errores en las manos, el rostro o los movimientos, los especialistas indicaron que “estas herramientas evolucionan rápidamente y cada vez resulta más difícil detectar las alteraciones”.
Por esta razón, recomiendan verificar la información en fuentes oficiales antes de compartirla.
Programas maliciosos
La IA reduce los conocimientos técnicos y el tiempo necesarios para crear programas maliciosos, correos fraudulentos y páginas que imitan sitios oficiales de bancos, instituciones o comercios.
Mediante enlaces falsos, los delincuentes buscan apoderarse de nombres de usuario, contraseñas y códigos de seguridad. Esa información puede permitirles acceder a cuentas bancarias o tomar el control de dispositivos. Las autoridades advirtieron, además, sobre el uso de chatbots para acercarse a menores de edad, ganarse su confianza y solicitarles datos o contenido íntimo.
Recomendaciones
El OIJ aconseja desconfiar de los mensajes que planteen una urgencia, soliciten dinero o exijan entregar contraseñas y códigos de seguridad. Si la comunicación proviene aparentemente de un familiar, se recomienda utilizar otro número o canal para confirmar directamente que enfrenta una emergencia.
También resulta necesario revisar las direcciones de los enlaces antes de abrirlos, actualizar los dispositivos, utilizar contraseñas robustas y limitar la información personal compartida en redes sociales.
Los especialistas recalcaron que la inteligencia artificial no actúa de manera independiente. Detrás de su utilización para cometer un delito siempre existe una persona que dirige la herramienta.
Riesgo para menores
El OIJ alertó sobre el uso de “chatbots programados” para conversar con niños y adolescentes, ganarse su confianza y solicitarles información o material íntimo. Mediante esta práctica, conocida como “grooming”, un adulto puede aparentar que tiene una edad similar a la del menor. También existe una modalidad inversa: una persona cree comunicarse con otro adulto, intercambia contenido privado y posteriormente recibe amenazas de alguien que asegura ser menor de edad y exige dinero para no denunciarla o divulgar el material.