
Dra. Xinia González Herrera, Docente de Nutrición de UCIMED
El gallo pinto, ese plato tan nuestro, es mucho más que tradición: es medicina para el intestino.
Pero antes de seguir, debemos comprender que la microbiota es el conjunto microorganismos que viven en el cuerpo, principalmente en el intestino, son nuestros aliados. Ellos ayudan a digerir los alimentos, producen vitaminas, combaten infecciones y, lo más sorprendente, fabrican sustancias que viajan hasta el cerebro y afectan el estado de ánimo, estrés y hasta la memoria. Por eso, a menudo se dice que el intestino es nuestro “segundo cerebro”.
¿Por qué el gallo pinto es considerado medicina para el intestino?
Así como hay alimentos que alimentan la microbiota, hay otros que la dañan como comer muchos ultraprocesados, frituras, embutidos y azúcares, abusar de harinas blancas y grasas saturadas, consumir pocas frutas, verduras y fibras, vivir con estrés crónico, que altera directamente la flora intestinal y usar antibióticos sin control médico, que eliminan bacterias buenas y malas por igual.
Consejos para mantener y aumentar las bacterias buenas
1. Incluya fibra en cada comida: Además del gallo pinto, agregue frijoles, lentejas, garbanzos, avena, frutas y hortalizas. La fibra es el combustible de sus bacterias buenas.
2. Coma alimentos fermentados: El yogurt natural (sin azúcar), el kéfir o el chucrut (repollo fermentado) aportan probióticos vivos que renuevan su microbiota. Una porción pequeña al día es suficiente.
3. Tome suficiente agua: El agua ayuda a que la fibra haga su efecto y mejora el tránsito intestinal.
4. Mastique tranquilo y sin prisa: Comer apurado o viendo pantallas altera la digestión. Su intestino también necesita calma.
5. Más colores en el plato: Verduras y frutas de distintos colores aportan polifenoles que protegen su cerebro y alimentan su microbiota.
¿Qué puede esperar si mejora su alimentación? En pocas semanas puede notar: menos ansiedad y mejor estado de ánimo, más energía y concentración, mejor digestión y menos inflamación, menos antojos de comida chatarra y un sueño más reparador.
Su microbiota no es fija, se puede transformar en pocos días con lo que come, solo necesita alimentos variados y naturales. El gallo pinto, ese plato humilde y lleno de sabor, es un ejemplo perfecto de cómo la comida cotidiana puede ser su mejor aliada para sentirse bien por dentro y por fuera.
Empiece hoy. Su cuerpo y su cerebro se lo agradecerán.