Del arte sacro a los museos del mundo

Fallece Edgar Zúñiga, escultor costarricense

De recrear icónicas escenas bíblicas a construir conceptos como el ser, la personalidad y el ego; así fue la amplia y reconocida trayectoria de Edgar Zúñiga, escultor costarricense que falleció ayer jueves, según el registro público del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

Nacido en Alajuela en 1950, e hijo del también artista Manuel María Zúñiga Rodríguez, su contacto con el arte comenzó desde niño, tallando imágenes religiosas en el taller familiar; siendo el Cristo Redentor, ubicado en Ciudad Quesada, una de sus obras más reconocidas.

Su obra, centrada en el cuerpo humano y sus tensiones, ha sido expuesta en más de 40 muestras individuales y más de 70 colectivas, dentro y fuera del país, en sitios como Corea del Sur y Tailandia.

Una profunda carga simbólica y humanista, un diálogo entre la materia y el espíritu, y propuestas de reflexión sobre la condición humana fueron parte de las descripciones que recibieron sus obras, destacando su capacidad de reinventar el lenguaje escultórico desde una perspectiva latinoamericana, integrando lo ancestral, lo urbano y lo filosófico.

Su trabajo puede ser disfrutado en su honor en el Parque Nacional y la Estación de Bomberos Metropolitana Norte.