
Con la presencia de varios exdefensores de los Habitantes y con varios relatos sobre casos cruciales en su historia, se conmemoró el 25 aniversario de la Defensoría de los Habitantes.
La actividad, que se realizó en el Teatro Nacional, contó con la participación del presidente de la República, Carlos Alvarado; la presidenta del Congreso, Carolina Hidalgo, y Juan Manuel Cordero, defensor a.i. de los Habitantes.
Alvarado e Hidalgo aprovecharon su discurso, no solo para reconocer la labor de los funcionarios de dicha institución, sino para reafirmar su compromiso por los derechos humanos, vitales en una democracia plena como la costarricense.
La Defensoría de los Habitantes abrió sus puertas el 1 de octubre de 1993, a la fecha le ha dado seguimiento a más de 500 mil denuncias de personas que señalaron que sus derechos se vieron violentados por parte de entidades del Estado. De ese número, una gran parte fueron indagaciones de oficio, es decir, por decisión propia de la Defensoría.
Uno de los casos que más se recordó este miércoles como parte de la historia de esa institución fue el liderazgo de Sandra Piszk y Ofelia Taitelbaum.
Con Piszk al frente, se emprendió una lucha a favor de los pacientes sobreirradiados con la bomba de cobalto del Hospital San Juan de Dios a finales de la década de los 90.
Zaida Solano, madre de una de las fallecidas por el accidente, que ocurrió específicamente en 1996, catalogó a la también exdiputada y exministra como un ángel guardián.
Para el periodo de Taitelbaum, la Defensoría sostuvo una férrea defensa para que no se diera discriminación alguna en contra de las personas sexualmente diversas.
OTROS LEGADOS
También se recordó el legado de Rodrigo Carazo Zeledón, quien fungió como primer defensor de los Habitantes y vio nacer la institución el 1 de octubre de 1993. Para su gestión se destacó la promoción y divulgación de los derechos más allá del Gran Área Metropolitana, atendiendo a las personas en sus respectivas comunidades.
Otra de las banderas que ha levantado la Defensoría es la lucha incansable por la defensa de los derechos de las personas indígenas. Durante la gestión de José Manuel Echandi, se señaló continuamente el incumplimiento histórico del Estado por la no recuperación de tierras para comunidades indígenas.
Lisbeth Quesada, por su parte, mantuvo una férrea defensa del acceso a los servicios esenciales, especialmente por parte de las poblaciones vulnerables y las comunidades rurales. Un caso que marcó su gestión como Defensora fue precisamente la lucha por el agua en la comunidad de Sardinal de Puntarenas.
Más recientemente, Montserrat Solano lideró una cruzada para la implementación de la técnica de reproducción asistida, dándole seguimiento a la sentencia de la Corte IDH sobre el caso Artavia Murillo vs. Costa Rica a través de informes y capacitación al personal judicial.
Juan Manuel Cordero, defensor a.i. de los Habitantes, reanudó así el compromiso de la institución por continuar haciendo de Costa Rica un país para todos.