¡Defendamos Conape!

El ascenso social constituye un relevante cometido, al menos si una meta macro radica en crear una sociedad más justa y democrática. Y el estudio es por excelencia el vehículo idóneo para que las personas mejoren su situación social y económica. Pero no todos pueden costearse sus gastos cuando realizan tales acciones. Por este motivo, […]

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El ascenso social constituye un relevante cometido, al menos si una meta macro radica en crear una sociedad más justa y democrática. Y el estudio es por excelencia el vehículo idóneo para que las personas mejoren su situación social y económica. Pero no todos pueden costearse sus gastos cuando realizan tales acciones. Por este motivo, el Estado debe crear diferentes herramientas para garantizar oportunidades a la población, darle los insumos necesarios para el ascenso social. Conape claramente contribuye a que muchísimos puedan hacer realidad sus sueños. Por eso debe protegerse. Lamentablemente, ahora esto parece no comprenderse y la institución peligra. 

Actualmente, la pobreza continúa siendo un flagelo, también la desigualdad. No bastan los programas productivos o las visitas casa por casa. El auspicio al estudio sigue constituyendo una tarea vital para que haya menos pobres, de hecho, así lo entendió el proyecto del Estado Gestor, fue uno de sus puntos positivos (extrañamente algunos dicen abanderar sus principios, pero su práctica desdice tal declaración de principios). Miles y miles se han beneficiado con diferentes programas de apoyo al estudiante. De ninguna manera es hora de debilitar a uno que ha demostrado su gran importancia para el país.

Conape constituye una banca bastante blanda. Esto quiere decir que sus servicios son accesibles a todas las capas. Privilegia el bien de la sociedad por sobre el lucro, porque su meta radica en favorecer el ascenso. Los préstamos de Conape tienen condiciones muy favorables, por tanto, representa la organización idónea para que los estudiantes encuentren financiamiento. Nadie le presta a usted una generosa suma de dinero y le da chance para que pague hasta siete meses después de graduarse. Y con cuarenta años de existencia, representa una institución sólida, capaz de hacer bien las cosas. Legitiman a esta entidad su experiencia y buen suceso, no los discursos populistas ni las actuaciones ampulosas. Aquella institución que hace una labor de forma efectiva y eficiente no debe ser puesta en tela de duda, o degradada en su perfil o atribuciones institucionales, algo así sería caer en tremendo error, matar a la gallina de los huevos de oro. 

El traspaso de Conape al proyectado Banco de Fomento genera amplísimas dudas. Proviene de un Gobierno que dice ser adalid de la inclusión social, pero que con esta acción debilitará a una institución que posibilita ascenso socioeconómico efectivo para vastas capas poblacionales. Y es que al Banco de Fomento le darán vida Conape y Bancrédito, entidad que pasa actualmente por severísimos problemas. Esto despierta muchas inquietudes, pareciera que se quiere subsanar la crisis de Bancrédito con los números positivos de Conape, lo cual sin duda debilitará muchísimo a este último, todo en nombre del frágil proyecto del Banco de Fomento.

Conape, como muchas otras políticas positivas, no fue invento del PAC. Por estos motivos, creo que debe realizarse una manifestación colectiva pacífica en apoyo de Conape, para que siga trabajando como hasta ahora, sin absolutamente ningún cambio ni menoscabo a su labor y sin trasvasamientos lesivos para sus objetivos institucionales. Más allá de cualquier color político, debemos defender una organización estatal que ha sido sinónimo de ascenso y oportunidades para todos. Solicito muy respetuosamente a los señores diputados que desaprueben y descarten este erróneo proyecto de ley.