De un coma a la Basílica: el milagro que conmovió a una familia

"La Virgen es mi ángel guardián", relata joven

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“Para mí siempre ha sido como mi mamá, es mi ángel guardián”.

Así define Monserrat Vargas, una joven de 19 años, a la Virgen de los Ángeles.

No lo dice por costumbre o tradición: lo afirma con el corazón, convencida de que gracias a ella está viva.

Vargas vivió una experiencia que marcó su vida desde pequeña. Cuando tenía apenas 4 años fue diagnosticada con meningitis: una enfermedad que inflamó parte de su cerebro y la dejó en coma por más de 3 semanas.

“Como a los 4 años, a mí me diagnosticaron una enfermedad que se llama meningitis, que es una parte del cerebro que se inflama, y yo caí en coma como por 3 semanas”, explicó la joven.

Los médicos esperaban que el coma durara solo una semana, pero los días pasaban y no despertaba. Ante la incertidumbre, sus padres recurrieron a la fe.

Su familia, en especial su madre, quien es profundamente devota de las vírgenes, creyeron firmemente que la Virgen de los Ángeles podría interceder por su hija.

“Mis papás vieron que no me había despertado la primera semana, y se comenzaron a preocupar mucho más y comenzaron a decirle a muchas personas que oraran por mí”, relató.

Basilica de los Angeles
Foto: Mauricio Aguilar.

La familia decidió acudir a la Basílica de Cartago con una pequeña imagen que Monse tenía en su cuarto. La ofrecieron a la Negrita y pidieron por su recuperación entre promesas

“Durante esos tiempos fueron a la Basílica de Cartago y llevaron una cabecita que yo tenía en mi cuarto y se la entregaron a la Virgen de Los Ángeles y le pidieron por mí. Mi abuelo prometió a la Virgencita que si yo me sanaba, me iba a llevar en los brazos de él, entrando toda la iglesia de rodillas, conmigo en los brazos”, recordó.

El milagro llegó. Monse despertó. Pero el camino apenas comenzaba: no podía caminar, hablar con normalidad, ir al baño ni lavarse los dientes.

“No podía caminar, me costaba mucho hablar, no podía ir al baño, no podía lavarme los dientes, nada. Perdí mucho de todo el progreso que ya llevaba desde que nací”, dijo.

Los médicos no descartaban parálisis cerebral o secuelas severas. Sin embargo, su avance sorprendió a todos.

Foto: Raquel Vargas

Con terapias intensas, apoyo familiar y mucho amor, comenzó a recuperarse.

“Me dieron terapias. Mis papás se encargaron de ayudarme muchísimo. Mi hermana gemela también me ayudó mucho, me llevaba por toda la casa”, contó.

Durante su hospitalización, la atención médica fue muy buena, incluso destaca que podía ver a la Virgen reflejada en muchos médicos.

Recuerda con cariño a todos los doctores, pero en especial a uno que le proponía un juego: si adivinaba de qué color era un tren que pasaba por el cielo, le darían la salida.

“Nunca voy a olvidar el día en que adiviné, me emocioné demasiado”, dice, con los ojos brillantes. Fue un momento que la llenó de esperanza y alegría.

6 meses después del coma, su familia cumplió la promesa. Su abuelo, arrodillado, la llevó en brazos hasta el altar de la Basílica de Los Ángeles. Fue un acto de agradecimiento, de fe y amor.

Foto: Raquel Vargas.

Hoy, Monse sigue creyendo con fuerza en la protección de la Virgen.

Cada vez que visita Cartago, revive ese episodio que marcó su vida y que, para ella, confirma que los milagros existen.