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Tokio fue escenario de un encuentro cultural histórico donde la música costarricense se convirtió en puente diplomático.
El guitarrista costarricense, Alejandro Gómez, participó en el Concierto Conmemorativo del 90 aniversario de relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Japón, con presentaciones en la Ópera de Tokio y en el Min-On Culture Center Museum Hall, acompañado por la flautista japonesa Manami Hino.
Gómez, de 35 años, nació en Desamparados, San José y tiene raíces guanacastecas.
Tras formarse en la Universidad de Costa Rica (UCR) y cursar una maestría en Hamburgo, Alemania, su carrera lo ha llevado a escenarios internacionales.
El camino a Japón comenzó tras ganar el primer lugar en el concurso internacional Golden Classical Music Awards, lo que le permitió que se pudiera presentar en la Sala Principal de la Ópera de Tokio.
Aprovechando el viaje, gestionó una segunda presentación con el apoyo de la Embajada de Costa Rica en Japón y la Fundación Min-On.
“Se estaba celebrando el noventa aniversario de relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Japón, y ellos estaban buscando un acto cultural para fortalecer esas relaciones, entonces cuando supe que coincidía pensé que era la oportunidad perfecta”, relató.
El programa incluyó estrenos como Take-one del artista Eddie Mora, obras populares como Luna Liberiana, danzas ticas de Alonso Torres y la pieza Esperanza, de autoría de Gómez.
También se integraron piezas japonesas como símbolo de intercambio cultural.
“Es increíble, pero yo siento que a veces no valoramos lo suficiente lo nuestro. Ese día me di cuenta de que nuestra música transmite mucho de lo que somos: nuestra alegría, nuestra forma de ser, la naturaleza y las regiones distintas del país”, reflexionó.
La recepción del público japonés fue positiva, especialmente entre los embajadores y representantes diplomáticos de más de 12 países como Ecuador, Costa Rica, Nicaragua, Colombia y Japón, que asistieron al concierto.
“Yo me sorprendí mucho cuando me di cuenta de la asistencia del embajador de Colombia, de Nicaragua, de Ecuador, de varias autoridades importantes. No me lo esperaba porque a veces uno como guitarrista no sabe si es un instrumento tan pensado para ese tipo de eventos. Pero realmente fue una experiencia muy satisfactoria, de mucho reto, porque realmente sentí mucha presión“, expresó el artista.
La participación junto a la flautista japonesa, Manami Hino, fue uno de los aspectos más enriquecedores. Aunque se conocieron el mismo día del ensayo, la conexión musical fue inmediata.
“Es una flautista top mundial. Abordó el repertorio de manera increíble, incluso ritmos como el calipso. Me sorprendió mucho su capacidad de absorción y aprendizaje“, destacó.
Más allá de la música, Gómez subrayó el papel del arte en las relaciones internacionales.
“La embajadora decía que era increíble que muchas cuestiones a nivel político o de otra índole, como que la música o los actos culturales alivianaban o ponían como en mejor modo a las personas para poder después conversar otros temas o también podía acercar o dar una idea mejor de lo que es el país en general”.
El guitarrista también resaltó la disciplina y organización de la cultura japonesa, que contrastan y al mismo tiempo se complementan con la espontaneidad y cercanía propias de Costa Rica.
“Fue una experiencia muy satisfactoria, muy interesante. A mí me sorprendió mucho porque el nivel de organización de la fundación y los japoneses en general tienen un nivel de organización, gestión y de puntualidad increíble”.
Alejandro Gómez calificó la experiencia como “estremecedora y surreal”, recordando con emoción el recibimiento en la Fundación Min-On.
“Todo el personal me recibió con reverencia y aplausos sin siquiera haber tocado. Fue algo que nunca había experimentado en la vida. Es realmente fantástico a los niveles que llegan en algunas culturas respecto al arte, respecto al artista. Y es algo que me gustaría que ojalá nuestro país trabajara”, expresó.
“Lamentablemente, en Costa Rica tenemos una situación a nivel cultural, de financiación cultural, que realmente es casi inexistente. Es decir, hay algunas becas, hay algunas cuestiones, pero es insuficiente”.
De regreso en el país, continúa trabajando en producciones discográficas con obras propias y prepara giras nacionales e internacionales. Además, alista material para Spotify y mantiene activo su canal de YouTube.
“Estoy convencido de que la música seguirá siendo un puente para acercar nuestras culturas”, concluyó el artista.













