Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
En los últimos años, las fuerzas policiales en Costa Rica han enfrentado un cambio preocupante en la manera en que son percibidas y tratadas en determinados sectores. Lo que antes podía quedar en simples insultos o desobediencia verbal, hoy escala con mayor frecuencia a enfrentamientos físicos e incluso ataques con armas de fuego.
Las causas, según especialistas y autoridades, son múltiples. En comunidades con alta incidencia delictiva, la presencia de estructuras criminales consolidadas ha modificado la percepción social: en algunos lugares, miembros de estas bandas son vistos como “benefactores”.
A esto se suma la desconfianza generada por casos de abuso de autoridad, impunidad y corrupción que han debilitado la credibilidad institucional.
De acuerdo con el Ministerio de Seguridad Pública, cada vez son más frecuentes los incidentes en los que delincuentes abren fuego contra oficiales durante procedimientos.
Para Marcelo Solano, director de la Policía Municipal de San José, desde la reforma al Código Penal a finales de los años noventa la policía quedó expuesta a un irrespeto constante en el ejercicio de sus funciones.
“Desde entonces, un funcionario público debe acudir a la vía civil si quiere defender su honor”, explicó.
Además, agregó que “muchas personas, en medio de una intervención, participan en empujones o lanzan objetos sabiendo que probablemente sus actos no tendrán consecuencias.
Esto ocurre mientras los oficiales cumplen labores como levantar un parte de tránsito, decomisar una motocicleta o detener a un sospechoso”.
Mario Zamora
Ministro de Seguridad
“Observamos un incremento gradual de la violencia criminal en relación con las fuerzas de orden. No solo se refleja en homicidios, sino en la frecuencia de enfrentamientos armados. Este patrón agrava el riesgo para los oficiales”.
Tania Molina
Criminóloga y consultora
“La falta de respeto hacia la Policía es multifactorial y se concentra en comunidades donde hay alta incidencia criminal y gobernanza de bandas. Allí, los delincuentes son vistos como benefactores y los policías como enemigos”.
Adrián Quesada
Abogado y criminólogo
“El Código Penal establece penas de seis meses a dos años por resistencia a la autoridad con violencia, y de uno a tres años por agredir físicamente a un funcionario en servicio, con agravantes si se porta arma o se actúa en grupo”.





