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Dicen que en guerra avisada no muere soldado y desde ya el Instituto Meteorológico Nacional nos dice que el país pasará de El Niño a La Niña en el segundo semestre.
Esto implica que a la sequía seguirá el exceso de lluvias. Con esta información, la población podría ir tomando previsiones, pues la época de calor no será eterna.
Según las proyecciones, en toda la vertiente del Pacífico y el Valle Central las lluvias estarán un 15% por encima de lo que se considera normal.
Entonces, si ya sabemos que el déficit en las precipitaciones estará únicamente en el Caribe y la Zona Norte, sería vital que la población y las municipalidades tengan un mapeo de la situación.
Todos los años, las inundaciones se dan prácticamente en los mismos sitios y nos preguntamos: ¿Por qué no se toman acciones en época seca para que el efecto de las lluvias no sea tan agresivo?
Es normal que informen que empiezan a prepararse los comités de emergencia, pero ¿y los planes reguladores? ¿Dónde queda la revisión una vez que ha ocurrido la catástrofe?
La lista de dónde ocurren las inundaciones es casi un vox pópuli. Todos los años es lo mismo. Carros atrapados y casas afectadas, damnificados y albergues.
Volvemos al tema de que somos reactivos en lugar de preventivos, porque simplemente esperamos a que suceda la emergencia para actuar.
A manera de ejemplo, uno de los sitios donde más se están presentando problemas es Jacó. ¿Qué trabajos se han hecho para aminorar cualquier situación que pudiera presentarse?
Otros puntos son Desamparados, Moravia, Cartago, y Heredia centro. La historia se repite entre comercios inundados, alcantarillas colapsadas, casas destechadas y carros atrapados.
En Costa Rica incluso se sabe cuáles asentamientos son más propensos a desastres, pero estos se mantienen en los mismos lugares y no sabemos si lo que hay es un temor de las autoridades a poner orden.
Somos un país vulnerable al cambio climático, y es momento de que tomemos en serio ese tema. La planificación urbana debe ser un pilar de las municipalidades para evitar justamente que cada año se vea un aumento en la cantidad de damnificados.
Se debe ser consciente de que muchas familias no tienen a dónde ir, pero aun así creemos que hay obras que podrían al menos evitar que el impacto sea tan drástico.