De basura a recursos: Guacalillo estrena centro para limpiar sus costas

Economía circular y conservación

En una iniciativa que marca un antes y un después en la gestión de residuos en Playa Guacalillo, en el cantón de Garabito, Puntarenas, la Fundación MareBlu inauguró oficialmente el primer Centro de Limpieza de Playas y Voluntariado del país.

Se trata de una moderna infraestructura diseñada no solo para detener el avance de la basura en el Pacífico, sino también para educar, reforestar y reactivar la economía local a través de la conservación activa.

“Para MareBlu es muy importante no enviar nada al relleno sanitario, sino buscar soluciones circulares”, mencionó Paula Sánchez, coordinadora de voluntariado de la fundación.

Río Tárcoles y la crisis del plástico

La ubicación del nuevo centro responde a una de las emergencias ambientales más críticas de la costa costarricense. Playa Guacalillo se encuentra ubicada justamente en la desembocadura del río Tárcoles, catalogado como uno de los ríos más contaminados de toda Centroamérica.

Este cauce fluvial arrastra hasta la costa pacífica una gran parte de los residuos sólidos y plásticos generados por las actividades domésticas e industriales en el Valle Central.

Según datos del Ministerio de Salud, en Costa Rica se producen diariamente más de 4 mil toneladas de residuos, de las cuales únicamente el 13% es sometido a procesos de reciclaje.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que, durante 2022, el país generó un total de 229.612 toneladas de residuos plásticos a nivel doméstico. De esta cifra, se calcula que aproximadamente 255 toneladas terminaron depositadas en medios acuáticos, mientras que unas 37 mil toneladas afectaron gravemente los ecosistemas terrestres del país.

Economía circular: transformar lo “inservible” en recursos

La propuesta de la organización MareBlu rompe con el esquema tradicional de recolectar basura de la arena y llevarla a rellenos sanitarios. El Centro de Limpieza opera bajo un modelo de economía circular, donde los residuos recuperados se transforman en materias primas valiosas para otros sectores productivos.

En primera instancia, los materiales, en especial los plásticos, son recuperados, clasificados y reincorporados al mercado para darles una segunda vida útil. Luego, el centro cuenta con la capacidad de recolectar y procesar residuos no valorizables de difícil tratamiento, tales como llantas usadas y textiles desechados, los cuales se transforman mediante procesos especializados en insumos para asfaltos y materiales para la industria de la construcción. Finalmente, toda la materia orgánica recolectada en las limpiezas costeras se procesa localmente para convertirse en compostaje de alta calidad.

“Nuestro enfoque es dar trazabilidad a los residuos que llegan hasta la costa, los retiramos del ambiente y los aprovechamos como materia prima para generar empleo en las comunidades vecinas. Gana la naturaleza, ganan las familias y gana Costa Rica”, expresó Gerónimo Ciuti, fundador y director de MareBlu.

La infraestructura del centro

Las instalaciones albergan áreas específicas para impartir capacitaciones ambientales, duchas y servicios sanitarios para los voluntarios, un vivero de especies nativas destinado a la reforestación activa de la zona costera y un anidadero especializado para resguardar y proteger los huevos de las tortugas marinas.

Adicionalmente, el centro cuenta con un museo del plástico, un espacio educativo e interactivo pensado para promover la sensibilización y la educación ambiental de los turistas, delegaciones estudiantiles y voluntarios nacionales e internacionales que visiten la zona.

Las operaciones y programas del centro proveen empleo directo a una docena de familias vecinas de la comunidad, impulsando el bienestar social y el desarrollo local, y sentando las bases para el fortalecimiento de un turismo verdaderamente sostenible en la costa de Puntarenas.

“Teníamos que ver los residuos como una materia prima para poder generar empleo, entonces una de las iniciativas con la que estamos empezando es el lavado, separacion y empaque de estos residuos para ser posteriormente procesados”, indicó Ciuti.

Con este nuevo centro de operaciones en Playa Guacalillo, MareBlu no solo multiplica exponencialmente su capacidad operativa diaria, sino que ofrece al país y a la región un modelo de gestión socioambiental replicable en otros ecosistemas costeros vulnerables de Centroamérica.