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Somos una sociedad altamente enferma desde el punto de vista emocional, tenemos serios problemas estructurales y la salud mental es una serie de eficiencia de las cual de la cual hay infinidad de víctimas.
Las emociones están a flor de piel, el hígado a este cáncer social hay que agregarle las conductas tóxicas y comprender que esta es una enfermedad cruel progresiva, incurable, contagiosa y no es de la mente: alcohol y drogas es algo mucho más complejo.
La enfermedad tiene a la sociedad en jaque, es una sociedad dependiente de sustancias tóxicas en cantidades industriales el número de adictos activos es impresionante, hay sustancias que lideran el mercado como lo es el alcohol y la marihuana, pero también hay sustancias muy peligrosas.
Que nadie las toma en cuenta y son por ejemplo los fármacos hay ahora drogas peligrosísimas con efectos jamás pronosticados por la imaginación de un adicto y por desgracia el índice de crecimiento es enorme y somos una nación enferma sin un programa nacional de prevención de adicciones y de conductas tóxicas sin una cultura de prevención y capacitación para proteger a nuestros niños que están propensos en caer en las garras de esta maldita enfermedad perversa del alma.
La salida del diablo, y en cuanto a conciencia estamos meramente en la calle, en pañales, porque tener un drogadicto en casa es como parte de la decoración ya son muy contados los hogares los cuales no carecen de un enfermo emocional son pocos los que se salvan
ADICTOS AL POR MAYOR. Una adicción es una conducta tóxica que no se puede evitar, como lo es también la dependencia a una sustancia química o natural que tampoco puede evitar y de esta manera las adicciones nuevas o reconocidas se pueden empezar a citar con la adicción a los aparatos electrónicos, hay personas que son capaces de durar más de 8 horas frente al televisor o el celular, hay quienes viven al lado de una computadora, de una tablet.
Por supuesto, como en todo, no aceptan ni reconocen que tienen una adicción, ha crecido también la adicción a la pornografía y que decir de las mentiras hoy la gente es adicta a decir mentiras, somos mitómanos por inercia, o adictos también a meternos en lo que no nos importa, a la crítica, al chisme, a levantar falsos y, por supuesto, a las relaciones tóxicas y por ende destructivas.
Son las conductas tóxicas como la pereza, la mediocridad, el conformismo, el abandono, la autoestima baja, la conmiseración y otras conductas negativas que hunden en el pantano de las arenas movedizas a cualquier persona. Sin olvidar por supuesto la adicción a la depresión, al sufrimiento y ligado a ella a la fuerte dependencia de medicamentos controlados, hay que reconocer que no estamos preparados para reparar o prevenir el daño que reciben infinidad de seres inocentes.
Por ejemplo, las niñas que de los 12 a los 16 años se hacen adictas a la autodestrucción y se cortan sus piernitas con la navaja del sacapuntas, se queman su piel con la brasa de un cigarro, encendido a esta adicción, se le conoce como “cuting” y en las escuelas y en las casas donde hay este tipo de víctimas no saben nada sobre este crudo tema, lo ignoran por completo y por ello la negación es enorme, hay en esta compleja enfermedad, una completa desinformación, e ignorancia, es un verdadero crimen que exista un criterio equivocado y tomado, tan a la ligera.
Hablar por hablar no es bueno. Hace algunos años, cuando di un taller en Ciudad Juárez, Chihuahua, sobre liberación emocional, hablé de depresión, de mi propia experiencia como maníaco depresivo, una maestra dentro del grupo me dijo que yo no sabía de lo que estaba hablando, que hablaba a la ligera, había expuesto cuál era el cuadro emocional que me secuestraba por días enteros.
No me bañaba, no me cambiaba de ropa, no comía, estaba yo completamente aislado, secuestrado, debajo de mis sábanas, sin ganas de nada, recuerdo que se me caía el cabello, en la almohada dejaba una alfombra de cabellos, mientras que en la regadera, en la coladera, se tapaba de tanto cabello que se me caía. Narré mi estado de ánimo, triste, apagado abandonado, claro que prendido de los antidepresivos, acompañado del alcohol, más drogas…
Yo no sé a qué se refería esa maestra al decir que yo hablaba a la ligera, lo que sí sé es que me tardé muchos años en salir de mis depresiones y sé perfectamente bien lo que es esta conducta tóxica. A través del tiempo, he aprendido técnicas para evitarla, no dejo que el virus entre en mí, ahora con mi experiencia puedo ayudar a otros a que no caigan o, a que salgan de ese infierno que yo viví en vivo y a todo color.
Pero adonde voy es muy claro, en cuanto a los temas que yo manejo, llevo casi 22 años escribiendo de ello, por esa razón me doy cuenta, sin ofender a nadie, que reina la ignorancia, por ende, la rotunda negación, las mamás, muchas de ellas, salvo honrosas excepciones, creen, que con una junta o Familias Anónimas ya lo saben todo. O se convierten en madrinas de madrinas, y no se han dado la oportunidad de profundizar en todos los temas, desconocen que son muchísimos los temas que abarca esta enfermedad emocional, así que la próxima vez que te toque formular una pregunta, en alguna plática o conferencia, creo que lo más justo sería que se apegara a la información, a la documentación, a testimonios, sobre todo documentarse y no opinar a la ligera.