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“David quería ser un ingeniero y Sidney soñaba con representar a la Selección Femenina de Costa Rica”, detalló Ninoska Montenegro, madre de los dos jóvenes deportistas que fallecieron el pasado 8 de junio en un accidente de tránsito en Belice.
Ambos crecieron entre disciplina, amor y carencias. Por ello, partieron con su madre hacia Belice en busca de mejores condiciones. Aunque se ganaron el cariño de su comunidad, nunca dejaron de sentirse ticos.
Juan David Ruiz Montenegro, de 20 años, acababa de graduarse del colegio en Belice con el firme propósito de ingresar a la Universidad de Costa Rica (UCR) para estudiar Ingeniería. Tenía todo planeado: su primo en Curridabat lo ayudaría a encontrar un trabajo en un call center mientras iniciaba sus estudios.
Por su parte, Sidney Ruiz Montenegro, de 21, era futbolista. Había destacado en varios equipos femeninos en Belice, pero su sueño era vestir la camiseta de la Selección Nacional.
A pesar de haber jugado con un equipo campeón en Belice, su anhelo era ser convocada por su patria, a la que nunca dejó de llamar “mi país”.
Ambos habían comenzado los trámites para regresar a Costa Rica. Sidney estaba a la espera de un salvoconducto para renovar su cédula y viajar al país con David. Él ya había logrado su bachillerato y estaba ilusionado con iniciar una nueva etapa.
En Belice los conocían como “los ticos”. Se habían ganado el corazón de compañeros, profesores y vecinos por su alegría, su empatía y su carisma. En la escuela, David era quien compartía tajín con todos; Sidney, quien abrazaba y cuidaba a quien lo necesitara.Su madre, Ninoska Montenegro, los define como “pura vida, en todo el sentido”.
La pérdida
Un accidente automovilístico, en circunstancias aún bajo investigación, terminó con sus vidas. El conductor era un profesor del colegio. En el colegio los homenajearon: sus compañeros limpiaron el terreno donde serán sepultados. “Sentí el amor de mi hijo a través de ellos”, dijo su madre.