
La histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra se prepara para escribir su sexto capítulo en la Copa Mundial durante las semifinales de 2026, enfrentamientos que dejan una estadística ligeramente desfavorable para los sudamericanos.
Con un historial general de 14 enfrentamientos, el balance favorece a los británicos con seis victorias frente a tres de la Albiceleste y cinco empates.
Sin embargo, más allá de los números, este duelo está marcado por episodios que han alterado el curso de la historia del fútbol, desde genialidades individuales hasta cambios reglamentarios globales.
El primer choque mundialista ocurrió en Chile 1962, con triunfo inglés por 3-1, pero el verdadero punto de quiebre fue en los cuartos de final de Inglaterra 1966.
En aquel duelo en Wembley, el capitán argentino Antonio Rattín fue expulsado por el árbitro Rudolf Kreitlein sin que existieran aún las tarjetas, lo que generó una protesta de 10 minutos.
Este incidente, que incluyó a Rattín sentándose en la alfombra de la Reina y estrujando un banderín británico, inspiró la creación de las tarjetas amarilla y roja, implementadas por la FIFA en 1967.
La cima emocional de esta rivalidad llegó en México 1986, donde Diego Maradona protagonizó el partido de cuartos de final más famoso de la historia.
Con la “Mano de Dios” y el posterior “Gol del Siglo”, donde gambeteó a media selección rival desde la mitad de la cancha, Argentina selló un 2-1 que la catapultaría al título.
En las últimas décadas, el duelo sumó nuevos matices de drama y revancha. En Francia 1998, tras un electrizante 2-2 que incluyó la expulsión de David Beckham, Argentina avanzó por penales (4-3) gracias a las atajadas de Carlos Roa.
Cuatro años después, en Corea-Japón 2002, Beckham tuvo su redención al marcar de penal el 1-0 que sentenció la eliminación prematura del equipo sudamericano en fase de grupos.


