
Las elecciones en Nicaragua son cosa del pasado. Así lo aseguró el caudillo nicaragüense, Daniel Ortega, durante el acto de conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, con la que se puso fin a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.
“Aquí no volverán a haber elecciones, para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”, dijo Ortega en su discurso.
El mandatario nicaragüense aseguró que trabajará con la Asamblea Nacional (Congreso), bajo su control, y con las instituciones correspondientes para crear “leyes” que “pongan un muro” a los opositores, en su mayoría en el exilio a raíz del estallido de la crisis sociopolítica el 18 de abril de 2018, a raíz de unas fallidas reformas al Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS).
“Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes las leyes. Porque hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vende patria. Que por mucha plata que le den los yankis, no podrán”, señaló Ortega.
A la vez, cuestionó que algunos opositores conformen partidos políticos desde el exilio y aseguró que “se acabó la historia de los partidos puestos por los yankis”.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo conmemora este 19 de julio los 47 años de la revolución sandinista, marcados por la ausencia de los líderes históricos del sandinismo.
Las demás figuras de la revolución han muerto bajo custodia del Estado o están en prisión, desnacionalizados, exiliados, tildados de “traidores a la patria” o denunciando la consolidación de un nuevo régimen autoritario y dinástico.
Los comandantes sandinistas de la Dirección Nacional eran, en 1979, Bayardo Arce, Tomás Borge, Luis Carrión, Carlos Núñez, Daniel Ortega, Humberto Ortega, Henry Ruiz, Víctor Tirado y Jaime Wheelock.