Cultivemos una visión esperanzadora del amor

      Encontrar el amor es descubrir la luz y armonía del alma. Hoy en día hemos escuchado decir más de una vez a amigos, familias y parejas que el amor es solo cuestión de contingencia, y por lo tanto es evidente que estamos cada vez más lejos de encontrar como quien encuentra rubíes […]

 

 

 

Encontrar el amor es descubrir la luz y armonía del alma. Hoy en día hemos escuchado decir más de una vez a amigos, familias y parejas que el amor es solo cuestión de contingencia, y por lo tanto es evidente que estamos cada vez más lejos de encontrar como quien encuentra rubíes este sumo bien y la satisfacción que sentiríamos si tuviéramos una orientación realmente adecuada en nuestra cultura y sociedad. Es menester reflexionar e indagar sobre el amor y su realidad más profunda y compleja, sabiendo de que todos estamos en esa búsqueda insaciable, una de las formas en que la mayoría de las personas lo expresan es escuchando una y mil veces canciones románticas y tristes, viendo novelas y películas basadas en relatos del amor hecho magia y desgracia.
Por consiguiente, se crea una mentalidad adversa, alejada del verdadero significado y sentimiento llamado “amor”. Para la mayoría el gran detalle es que los demás tienen que derramar abundancias de amor sobre ellos y no están dispuestos a convertirlo en gracia recíproca; entonces se crea un caos en dichas relaciones porque una de las personas busca cumplir con ciertas expectativas de los demás, esto lo hace para sentirse digna de ser amada y para lograrlo busca diferentes alternativas como el tener, el poder, el placer y muchas más que le hacen influir discretamente en la sociedad.
Por esta razón debemos recordar los cambios que han surgido en nuestro tiempo, donde las personas eligen qué y a quién amar, mientras que en la antigüedad diversos países y culturas lo hacían por convenio. Cabe mencionar que en nuestros días hay demanda en la sociedad de rasgos y cualidades que se buscan en las personas, esto se relaciona con la moda, creencias y cultura de la época. Para muchos el amor consiste en volverse locos unos de otros por momentos (esto refleja vacío interior) después que pasa la etapa del enamoramiento todo se disipa, todo se lo lleva el viento, pero la verdad es que no han transcendido a la madurez del amor genuino.
Una de las formas para aprender amar es trabajando en ello, dedicación por lo que deseamos saber. Desde la sinceridad cultivemos una visión esperanzadora del amor, aprendamos a vivir amando, no caigamos en la oscuridad del fracaso que mata los anhelos de amar, tengamos presente que el amor es la unidad que mantiene íntegra la individualidad, que la humildad, lealtad y compresión se conviertan en bases del gran misterio llamado amor.
Sobre la autora: Aracelly Díaz Vargas (nació el 17 de febrero del 2001 en Matiguás, Matagalpa, Nicaragua).
Es escritora y poeta. Cuando era estudiante de primaria y secundaria se destacó siempre en la declamación de poemas de Rubén Darío. A su corta edad, descubre que le gusta escribir poesía y desde entonces no ha dejado de hacerlo. Actualmente tiene un libro inédito de poesía titulado Locuras de mi Soledad.