
Doña Ángela Agüero, cubana residente en Estados Unidos, tiene 4 años de vivir la peor de las pesadillas, luego de que a su nieto Felipe Martínez Betancourt lo asesinaran en abril de 2016 en una vivienda ubicada en la urbanización Las Alejandrinas, en San Francisco de Cartago.
El cadáver de este hombre, que tenía 34 años y también era cubano, lo encontraron el miércoles 27 de abril de ese año sobre una cama, con una bolsa de plástico en la cabeza, amarrado y envuelto en sábanas.
La alerta del hallazgo la hizo su entonces pareja sentimental, una mujer de apellidos García Jiménez, quien terminó convirtiéndose en la principal sospechosa del asesinato.
En aquel entonces las autoridades informaron que, al parecer, ambos tenían tres días de haberse separado y García acudió a una delegación para pedir que la acompañaran al inmueble a sacar sus pertenencias, pues temía que algo le hubiera pasado. Cuando ingresaron las autoridades hallaron a Martínez sin vida.
En la Fiscalía Adjunta de Cartago informaron que contra García se iniciaron las pesquisas mediante el expediente 16-001199-0058-PE y, luego de tres años de investigaciones, el 22 de noviembre del año pasado finalizó el juicio por este caso en el que el tribunal absolvió a la sospechosa.
IN DUBIO PRO REO
“El Tribunal Penal dictó una sentencia absolutoria en favor de una mujer de apellidos García Jiménez, sustentándose en el indubio pro reo. Sin embargo, ante las diligencias de investigación este despacho la había acusado como sospechosa del presunto delito de homicidio calificado. La Fiscalía confirmó que tras el resultado del juicio el 18 de diciembre presentó un recurso de apelación ante el Tribunal de Apelación de Sentencia, por lo que se encuentra a la espera de que esta instancia remita una resolución”, detallaron.
En el Ministerio Público explicaron que el indubio pro reo es un principio rector del derecho penal el cual indica que ante la duda se debe resolver a favor del imputado.
Debido a la decisión tomada por el Tribunal, la angustia para doña Ángela aumentó, pues ahora teme que el homicidio de su nieto quede impune.
La isleña reveló la noticia de la muerte de Martínez la recibió al menos cuatro días después, cuando el padre de la sospechosa logró contactarla. Desde entonces ha seguido muy de cerca el caso de su nieto.
“Yo he estado muy pendiente del caso, llevo cuatro años sin vida porque yo apelo a la justicia humana acá en la tierra, en el cielo ya sé que Dios sabe lo que ella hizo, pero la humana cómo va ser posible que pase esto”, dijo y agregó que en Medicatura Forense le indicaron que la muerte del isleño se debió a una asfixia mecánica.
Para la fecha en que le asesinaron, Martínez tenía cerca de 10 años viviendo en Costa Rica, de los cuales 2 estuvo al lado de García.
Confiada en que las leyes de nuestro país se encargarían de hacer justicia por este homicidio, doña Angela no contrató un abogado privado, sin embargo, asegura que de ser necesario buscará alguno que pueda ayudarla.
“En mayo de 2016 fui a Costa Rica a la morgue para identificar a Felipe, desgraciadamente tuve que cremarlo y traérmelo, de ese modo se acabó mi vida. Solo pido que no se dejen, que se toquen el corazón y hagan justicia porque hay un asesino que mató una persona, si tenía defectos o no eso no importa, nadie es quien para quitarle la vida a otra persona. Ese es mi mensaje, pido justicia y que no haya corrupción”, concluyó doña Ángela entre lágrimas.