Cuba revela impacto millonario por embargo estadounidense

Factura asciende a $8 mil millones, según autoridades isleñas

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La Habana (AFP) Cuba denunció que el embargo estadounidense le provocó pérdidas por más de $8 mil millones entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una “cifra récord” que, según el Gobierno, ni siquiera refleja el impacto de bloqueo petrolero aplicado por Washington.

El cálculo, presentado por el canciller Bruno Rodríguez de cara a la votación anual sobre el embargo en la Asamblea General de la ONU en octubre, asciende a $8.083 millones y supera en 7% el récord reportado un año antes.

“La cifra no incluye los daños del cerco energético ni de las sanciones secundarias”, afirmó Rodríguez, en referencia a las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump este año.

Desde enero, Washington amenaza con sancionar a los países que suministren combustible a Cuba, intensificando la presión sobre una economía golpeada por sanciones estadounidenses desde 1962. Desde entonces solo un petrolero ruso ha llegado a la isla.

A esa presión se sumó en mayo un régimen de sanciones secundarias dirigido contra empresas extranjeras que mantienen vínculos comerciales con Cuba, lo que ha provocado la salida de numerosas compañías, especialmente de los sectores del turismo y la minería, dos importantes fuentes de divisas para el país.

“El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos sus aspectos”, afirmó Rodríguez.

El canciller aprovechó la presentación del documento para denunciar el impacto del endurecimiento reciente de las sanciones estadounidenses, que han profundizado la crisis energética, con apagones que superan en ocasiones las 60 horas consecutivas.

Según Rodríguez, las restricciones al suministro de combustible y las presiones contra navieras dificultan la llegada de recursos a la isla y afectan servicios esenciales como el transporte, el agua y la atención sanitaria.

Como ejemplo, refirió que algunas cirugías han debido concluirse con lámparas recargables y las linternas de teléfonos móviles del personal médico.

También citó el deterioro de varios indicadores sociales, entre ellos el aumento de la mortalidad infantil, que pasó de 4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025.

Pese a ese panorama, rechazó que Cuba enfrente una emergencia humanitaria.