
Alejandro Arias Monge, conocido como alias “Diablo”, puso fin a casi una década de fuga este viernes 24 de julio de 2026, cuando fue capturado en Río Frío de Sarapiquí durante un amplio operativo del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El presunto líder criminal permanecía prófugo desde octubre de 2016, convirtiéndose en uno de los objetivos prioritarios de las autoridades costarricenses y de organismos internacionales.
Su búsqueda incluso trascendió las fronteras del país. El Programa de Recompensas contra el Crimen Organizado Transnacional del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en conjunto con la DEA, ofrecía una recompensa de hasta 500.000 dólares, equivalente a más de ₡254 millones, por información que permitiera su captura.
La detención se produjo tras un operativo de alta complejidad que derivó en un intenso enfrentamiento armado entre agentes judiciales y miembros del grupo criminal.
El subdirector del OIJ, Michael Soto, destacó que la captura fue el resultado de años de investigación.
“No hemos desmayado ni parado en ningún momento de tratar de detener a estos sujetos, principalmente a Arias Monge, que es un sujeto que le ha generado una gran cantidad de violencia y problemas al país”.
Durante aproximadamente una hora se registró un intercambio de disparos, en el que resultaron heridos cinco oficiales del OIJ, cuatro de ellos en condición estable y uno delicado.
En el sitio, las autoridades decomisaron cinco fusiles de guerra, entre ellos un FN FAL y armas tipo AK-47, además de tres pistolas y drones que, según la investigación, eran utilizados para vigilar los alrededores y detectar la presencia policial.
“Esto demuestra, sin duda alguna, que desde el Poder Judicial estamos comprometidos con la seguridad del país, dándole un resultado tan importante”.
El fiscal general, Carlo Díaz, calificó la captura como el resultado del trabajo conjunto entre la Fiscalía de Crimen Organizado y el OIJ.



