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Cuando Roma desciende a visitar su grey, el pueblo aprovecha para elevar sus plegarias al cielo.
El pliego de peticiones celestiales es áspero como ardua es la faena del jornalero, el indígena sumergido en su platanar, el negro de la estación de tren abandonada, el cocotero, y la hacienda en ruinas en medio del vendaval. Las ruinas vivientes en los burdeles del dólar y el dolor.
Son cuatrocientos años de agravios, de sudarios manchados de sangre, del vómito de las barracas de la explotación inmisericorde, de la conquista, el coloniaje y el vasallaje en el nombre de una crucifixión encarnada en los surcos y cicatrices de los labradores sombríos de la madrugadas lúgubres del hambre, y el frío mitigado por vados etílicos, el frío de las tumbas anónimas de los héroes de las guerras de independencia y de liberación, lapidas inútiles, marmóreas represas de su luminosa verdad.
Clarita es una madre que exige la devolución de sus hijos. Tipifica la dura herencia ideológico-cultural de la España del oscurantismo y la Santa Inquisición apostólica y romana, en contra de la verdad maternal de la vida misma, Yahvé, La vida eterna… Se ha informado el mito social con falacias y el verbo se ha hecho carne en la dura realidad de la grey de Roma y los sistemas en franca decadencia de los siete años de tribulación que auguran nuestro despertar.
Hay más fe en esta madre, quien, como una semilla de mostaza contra toda probabilidad, exige la devolución de sus hijos al Patronato Genocida del Amor y a los estados exportadores de “infancia desamparada” y la práctica corrupta institucionalizada de venta de órganos internos y prostitución. Sus hijos Emilio y Starlin le serán devueltos… O… ¿Pueden más los imperios que el Creador? Todo es su santa voluntad.
¿Cuál es la responsabilidad de la Santa Iglesia en los hechos históricos que encarnan y fomentan la injusticia social en las sociedades contemporáneas?
Roma y el dinar son ciertamente fuente de muchos males. ¿Descienden los prelados a escuchar las súplicas del pueblo o a blanquear nuevamente las tumbas de una sociedad que no tiene nada de caritativa ni de cristiana? ¿Llegan a redimir o a marcar a su gollín con el signo de la bestia para instaurar la sostenibilidad del régimen del anticristo? En todo ello hay libre albedrío, albricias para el fiel y advertencia para los impíos, los avaros y los hipócritas.
Dejemos que los muertos de este tiempo de revelación entierren a sus muertos y hagamos lo correcto. ¡Despierta, Deborah, despierta!
Te rogamos Señor, que la súplica de Clarita, madre icónica del pueblo perseguido de Dios, de la sacralidad del lazo materno-filial, por medio de los altos prelados del Vaticano que nos visitarán próximamente, alcance los oídos y el corazón del Santo Padre, Su Santidad, Papa Francisco. Quienes lo conocen afirman que es el Papa de los Humildes y de las Bienaventuranzas, solo Tú, oh, Señor, conoces la verdad y el corazón de cada una de tus criaturas. Conmuévelo, Señor, su intercesión por las madres e hijos de los humildes es parte de su misión en este mundo.
Clarita y miles de madres como ella tienen hambre y sed de justicia.
¿De qué sirve la sostenibilidad de la casa de todos sin derechos humanos? ¿De qué sirven la religión, las Naciones Unidas y los Gobiernos si no para hacer valer el derecho sagrado de las madres a tener hijos y de los hijos a crecer en familia y no en las perversas, violatorias, pedofílicas y homosexualizadoras instituciones del Estado? ¿De qué sirve el financiamiento de más pan y más circo, más dramas de culpa, pecado y expiación, sin obediencia al imperativo moral del amor al prójimo?
El pueblo de Costa Rica les pide a los altos prelados de Roma que nos visitan que conminen a la Conferencia Episcopal para que interceda en todas las Américas, por el cese inmediato de todas las Ingenierías Sociales de los Illuminati (herederos del fariseísmo condenado por La Torá o Viejo Testamento, los Evangelios y El Corán, que recogen las enseñanzas de los profetas semíticos -que la paz y las bendiciones sean con ellos-) como parte de la Agenda 21 de Despoblación Humana de las Naciones Unidas. Despoblación es asesinato y es “la verdad que os hará libres”.
Justiciae Opus Pax. Pidamos justicia en la devolución de los hijos e hijas del pueblo.
¿Qué sentido tiene hablar de sostenibilidad en pueblos donde se trafica descaradamente y a nombre de la caridad cristiana con lo más sagrado ante los hombres y ante Dios?