Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Una turba de carajillos fue la responsable de quemar con dos plomazos a un agente del departamento de Migración mientras se encontraba guardando el carro en su casa, los mocosos al parecer ya son temidos en Desamparados y Aserrí.
El oficial, identificado como Marco Flores Vargas de 24 años, llegaba a su vivienda ubicada en Aserrí tras ver el partido de Alajuelense, acompañado por su novia y un amigo cuando los “bichillos” se le acercaron y le endosaron los dos plomos.
Al parecer los cacos eran 7 menores entre los 12 y los 14 años, que dicho sea de paso se le fueron arriba a Flores con el celular, dinero y otras pertenencias de valor.
Se presumen que en un determinado momento los güilas se alzaron y por una grosería que les dijo el policía, estos sacaron uno de sus “juguetes” y le quemaron en dos ocasiones las piernas a su víctima.
Como el altercado sucedió en la puerta de su residencia, el padre de Flores y un primo inmediatamente lo montaron en el auto y lo llevaron a la Cruz Roja de Aserrí donde fue atendido por los paramédicos. Luego lo trasladaron a la Clínica Marcial Fallas, pero por lo complicado de sus heridas fue remitido al Hospital San Juan de Dios.
Los cruzrojistas que lo atendieron comentaron que aunque se encontraba estable eran dos los impactos de bala que presentaba en la pierna derecha y era mejor que lo trataran en un centro médico más especializado.
PESCARON UNO DE 13 AÑOS
Después del incidente la Fuerza Publica detuvo a uno de los responsables, un adolescente de 13 años, a quien se le decomisó un arma de fuego calibre 22, así como municiones y otras pertenencias.
De forma extraoficial se supo que estos “arratados” integran una banda de malhechores que ronda esta zona de Desamparados despojando a las personas de sus objetos.
El padre del agredido comentó que casualmente en ese momento Flores no portaba su arma autorizada, por lo que no tuvo con qué defenderse de estos mini chapulines.
SON UNAS FICHITAS
DIARIO EXTRA conversó con el criminólogo experto en este tipo de casos, Gerardo Castaing, quien argumentó que los menores que protagonizan situaciones como esta son los que en un futuro, no muy lejano, van a provocar molestias a las autoridades.
“Se debe controlar y poner límites por parte de las autoridades, pues este tipo de jóvenes realizan asaltos de esa forma porque sienten que su integridad está en peligro. Cabe recordar que para los menores de edad es más fácil conseguir armas y utilizarlas porque trabajan controlados por adultos, pero si no se pone un alto, ellos le van a dar un dolor de cabeza a la ley”, comentó.
De acuerdo con Castaing, el perfil de un menor caco depende de lo separado que esté su hogar, es decir, los problemas que vea en su familia, inclusive los modelos adultos que siguen en sus barrios.
La Fuerza Pública de la zona indicó que se tienen ya unos cuantos sospechosos, pero que sería un poco prematuro hablar de banda organizada.