
El homicidio de un hombre dentro de un centro hospitalario encendió las alertas entre especialistas en seguridad, quienes consideran necesario revisar y reforzar los protocolos de ingreso para evitar que hechos similares vuelvan a poner en peligro a pacientes y funcionarios.
El criminólogo Bernal Vargas y Karen Jiménez, directora de Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), coincidieron en que el ataque evidencia la vulnerabilidad de instalaciones que, por su propia naturaleza, deben mantener un acceso constante para atender emergencias.
Bernal Vargas
Criminólogo
El hecho ocurrió durante la madrugada, cuando varios sujetos ingresaron al centro médico y asesinaron a balazos a un hombre que permanecía internado luego de haber sido detenido previamente por un delito contra la propiedad.
Según explicó Vargas, el paciente presentaba una lesión en un pie que le dificultaba movilizarse, razón por la cual había sido trasladado para recibir atención médica.
De acuerdo con el especialista, la Fiscalía determinó que no requería custodia policial permanente debido a que aparentemente no existía peligro de fuga, no se conocían vínculos con grupos de crimen organizado ni había una amenaza que ameritara activar un protocolo especial de protección.
Sin embargo, durante la madrugada los atacantes ingresaron al hospital, sometieron al personal de seguridad y posteriormente dispararon en múltiples ocasiones contra el paciente.
Para Jiménez, lo sucedido representa un hecho de especial gravedad porque demuestra que la violencia criminal puede alcanzar lugares destinados precisamente a proteger la vida.
Karen Jiménez
Directora de Ciencias
Policiales UNED
“Este evento representa un hecho de enorme gravedad porque demuestra que esta violencia criminal es capaz de vulnerar espacios que son concebidos para proteger la vida”, manifestó.
La especialista recordó que los hospitales no fueron construidos como instalaciones de alta seguridad y mantienen un flujo permanente de pacientes, familiares y funcionarios, situación que dificulta establecer controles similares a los existentes en otro tipo de instituciones.
“Controlar completamente el ingreso de una persona armada resulta sumamente complejo”, explicó Jiménez.
A criterio de la directora de Ciencias Policiales de la UNED, si se confirma que los atacantes ingresaron específicamente para asesinar al paciente, el crímen tendría una connotación mayor.
“Si este ataque estuvo dirigido contra una víctima específica, esto evidencia un alto nivel de determinación por parte de los agresores, quienes asumen estos riesgos de ingresar a un centro hospitalario para cumplir su objetivo”, señaló.
Vargas considera que la hora escogida por los responsables pudo favorecer sus intenciones debido a una menor afluencia de personas.
“Quizás toman la decisión de entrar a esa hora de la madrugada, 3 de la mañana, precisamente por la poca afluencia de personas y quizás porque era más vulnerable el tema de seguridad”, indicó.
Ante esta situación, recomendó aumentar la presencia de oficiales de seguridad en los accesos durante los horarios considerados de mayor vulnerabilidad.
El criminólogo también advirtió sobre las consecuencias que un ataque de esta naturaleza puede generar entre personas completamente ajenas al conflicto.
Durante el hecho, una usuaria resultó herida, situación que, según Vargas, demuestra que los atacantes buscaban cumplir su objetivo sin importar quién estuviera alrededor.
“Si bien es cierto no falleció, pues está herida; pudo haber sido peor el caso”, manifestó.
Jiménez considera que lo sucedido también obliga a revisar la coordinación entre los centros hospitalarios y las autoridades encargadas de la seguridad.
La especialista señaló que deben analizarse especialmente aquellos casos en los que permanezcan internadas personas con antecedentes penales o cuando existan circunstancias que puedan representar algún riesgo adicional.
Para Vargas, las empresas encargadas de la vigilancia privada también deberían revisar sus actuales protocolos y determinar si requieren modificaciones.
Ambos especialistas coinciden en que el reto consiste en fortalecer la seguridad sin impedir el funcionamiento normal de los hospitales ni dificultar el ingreso de personas que necesitan atención médica urgente.
Jiménez advirtió que situaciones de este tipo exponen a un riesgo extraordinario tanto a quienes utilizan los servicios de salud como al personal que trabaja diariamente dentro de estos centros.


