Las divisiones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) sobre la elección del próximo Secretario General podrían dejar un estancamiento prolongado del puesto que quedará vacante a partir del 31 de diciembre, cuando se cumpla el mandato de António Guterres.
Según la revista de Arabia Saudita, Al Majalla, la representación de Estados Unidos en el Consejo apoya la candidatura del argentino Rafael Grossi, quien actualmente es el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica de la organización. No obstante, Grossi no se sitúa como un candidato de consenso, ya que mantiene resistencia de miembros con posibilidad de veto como Rusia.
Asimismo, según el medio de comunicación saudí, varios miembros de Europa, principalmente países nórdicos, buscan que se designe a una mujer al frente de la Secretaría General por primera vez en la historia de la ONU.
Según los expertos, esta situación podría afectar una parte del funcionamiento de la entidad mundial, ya que algunos puestos se deben a la elección de altos cargos de las Naciones Unidas, incluyendo a los subsecretarios generales que dirigen departamentos de gran relevancia y los cuales están sujetos a nombramientos con plazos limitados, definidos directamente por el Secretario General en funciones.
“Las Naciones Unidas ya se han enfrentado a un punto muerto similar. En 1950, tras el fracaso del Consejo de Seguridad en la reelección del primer secretario general, Trygve Lie, la Asamblea General votó a favor de mantenerlo en el cargo durante tres años más sin una nueva recomendación del Consejo”, añade el artículo del Al Majalla.
Los diplomáticos consideran que la salida más viable sería una candidatura extraordinaria ante la falta de consenso con Rafael Grossi, Rebeca Grynspan o Carolyn Rodrigues-Birketty. Dentro del Consejo se habla sobre un posible secretario general interino que supere las expectativas de los miembros mientras se prolongan las negociaciones.

