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La realización de piques, acrobacias y caravanas de motociclistas en plena vía pública crece cada día y genera preocupación entre las autoridades de tránsito.
Solo en lo que va del 2025, el sistema 911 ha recibido más de 3.300 reportes, lo que equivale a un promedio de más de 16 alertas diarias por este tipo de eventos.
Las zonas más afectadas incluyen Sambito de Cotobrús, Liberia, la Ruta 27, Circunvalación Norte, Tibás, Montes de Oca, Guadalupe y Paseo Colón, donde los fines de semana grupos numerosos de motociclistas bloquean carriles, realizan maniobras peligrosas y provocan presas kilométricas.
En algunos casos, estas acciones terminan en accidentes, como el de un joven que chocó con una patrulla tras intentar levantar su motocicleta frente al público.
El episodio más reciente ocurrió durante la noche del jueves 24 de julio donde se desplegó un amplio operativo interinstitucional contra piques y maniobras temerarias dejó como resultado 140 multas de tránsito, 13 motocicletas detenidas, dos bicimotos decomisadas y 14 juegos de placas retiradas.
La intervención se realizó en varios puntos conflictivos del Gran Área Metropolitana, entre ellos San Francisco de Dos Ríos (Parque Okayama), Pavas (Embajada Americana), La Uruca (Bomba Uno) y San Antonio de Desamparados.
En el operativo participaron la Policía Municipal de San José, la Policía Municipal de Desamparados, la Policía de Tránsito y la Fuerza Pública.
Este tipo de caravanas nocturnas, sin autorización, sin escolta y con maniobras riesgosas, se ha vuelto cada vez más frecuente en diferentes puntos del Gran Área Metropolitana.
Aunque los piques pueden ser sancionados como conducción temeraria, las acrobacias y exhibiciones públicas aún no cuentan con una regulación específica, por lo que las autoridades recurren a sanciones accesorias como circular sin licencia, sin casco, sin marchamo o sin placa.
Además, muchos de los motociclistas involucrados logran evadir controles debido a que las carreteras no cuentan con vigilancia suficiente, especialmente en horas nocturnas.
“El país no tiene la capacidad para controlar tantos motociclistas. La falta de oficiales en carretera es crítica y la Dirección General de Tránsito necesita una intervención urgente”, advirtió el abogado William Anderson, experto en temas viales. Según él, se debería al menos triplicar el personal disponible para patrullar las vías.


