Covid: el tercer frente

La humanidad cumplió en diciembre un año de enfrentar al CORONAVIRUS, un germen desconocido que se lanzó al estrellato epidemiológico a inicios del año anterior y del cual a lo largo de estos doce meses hemos logrado estudiarlo y crear diversas estrategias para combatirlo.En el primer frente de prevención tenemos la sana distancia, los ambientes […]

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La humanidad cumplió en diciembre un año de enfrentar al CORONAVIRUS, un germen desconocido que se lanzó al estrellato epidemiológico a inicios del año anterior y del cual a lo largo de estos doce meses hemos logrado estudiarlo y crear diversas estrategias para combatirlo.
En el primer frente de prevención tenemos la sana distancia, los ambientes ventilados, el lavado de manos, el uso de cubrebocas y caretas, ideadas en 1918 cuando sucedió la última pandemia respiratoria. El segundo frente, lo representa el advenimiento de las vacunas, que se plantea como un paso firme en esta lucha.
Sin embargo, hay un tercer frente que tenemos que reforzar. Recordemos que el virus afecta de manera considerable a las personas que padecen enfermedades crónicas, siendo la diabetes y presión alta las que más destacan por su alta incidencia en nuestra sociedad.
Resulta que el daño del CORONAVIRUS es mayor cuando estas enfermedades no están tratadas o el tratamiento no está siendo totalmente efectivo. Este dato toma relevancia cuando observamos que cerca de la mitad de los pacientes que padecen de diabetes y presión alta, no reciben ningún tratamiento porque no saben que padecen de estas enfermedades.
En el caso de los hipertensos, la mitad desconoce su enfermedad a pesar de que la presión alta se diagnostica con la simple toma de la presión arterial, toma que se realiza a diario en farmacias, supermercados y centros de salud. De igual manera, con la diabetes, el diagnóstico se realiza con un examen de sangre de muy bajo costo que se realiza en todos los laboratorios del país.
Se entenderá entonces que el virus se ensaña más con estos pacientes que nunca han recibido tratamiento y que tienen la presión o la diabetes descontrolada. De tal manera que la primera faceta del tercer frente, y propósito de este año, es realizar un chequeo médico para detectar esta o cualquier enfermedad crónica.
Por otra parte, los estudios mencionan que, cerca de la mitad de los pacientes hipertensos y diabéticos, no cumplen con su tratamiento, sea porque lo olvidan con frecuencia, pasan periodos sin tomarlo o toman dosis recetadas hace años y ya hoy resultan insuficientes.  Por eso, la segunda faceta del tercer frente es aprovechar el chequeo médico para determinar si los tratamientos están funcionando a cabalidad y comprometerse con su cumplimiento.
Dos ejes en el tratamiento de estas enfermedades residen en el seguimiento de una dieta adecuada, así como la práctica de ejercicio. Medidas que, debido a la CUARENTENA, se han descuidado. De tal manera que la tercera faceta del tercer frente, reside en asumir cuanto antes estilos de vida saludables. Además de la dieta y el ejercicio, es claro que evitar las drogas, así como el licor y el tabaco redunda en la salud y en la lucha contra el virus.
El buen control médico, la toma de los tratamientos, así como asumir un estilo de vida saludable conforman ese tercer frente que, aunque no va a evitar el contagio con el CORONAVIRUS, sí le va a permitir al organismo defenderse mejor.
Al margen de la situación que estamos viviendo, sería una buena costumbre convertir ese chequeo médico en parte de los propósitos de año nuevo de todos los años, bajo el entendido de año nuevo, vida nueva.