Costo de vida, impuestos y desorden

Otro de los temas que desvelan a los costarricenses es el costo de vida, inflación, canasta básica y subtemas derivados.  

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Otro de los temas que desvelan a los costarricenses es el costo de vida, inflación, canasta básica y subtemas derivados.

Según las últimas encuestas, Costa Rica es el país más caro de América Latina, y es cierto, pese a que el precio de los combustibles ha bajado -por razones externas conocidas-, tardía pero sustancialmente, lo cierto del caso es que los alquileres, el pago de gastos escolares y de colegio, lo mismo que la canasta básica, no bajan, todo lo contrario, suben todas las semanas. 

A las amas de casa el dinero no les alcanza, cada día las compras de alimentos son menos y más caras.

El tema de la macroeconomía, la estadística y las cifras bancarias es artificial, sostenido; las tasas de interés y el tipo de cambio se mantienen gracias a los empréstitos internacionales, en un momento dado esto puede cambiar.

Sin embargo, según las calificadoras de riesgo más conocidas, indican que si no hacemos una reforma tributaria integral, el cuadro se nos complicaría en todos los sentidos. Esta reforma difícilmente ocurrirá, no hay una buena gestión por parte del Gobierno central, el despilfarro es creciente, las relaciones con la Asamblea Legislativa son nulas, el multipartidismo en que vivimos no lo visualiza como una opción y ya arrancaron los juegos preelectorales.

¿Quién quiere más impuestos si no hay una reducción sustancial en el gasto público? Cada día hay más viajes gubernamentales de paseo, Sorescos, más desórdenes en los sueldos de los gerentes de los bancos públicos, algunos ganan hasta ¢30 millones por mes, secretarias y empleados universitarios que devengan sueldos de lujo, errores en la aplicación de salarios y cero políticas públicas en esta materia.

¿Quién quiere más impuestos si no hay una mejor recaudación de los tributos? Solo en evasión fiscal hay ¢2 billones que no se cobran, en su mayoría, a las grandes empresas de este país y a políticos inescrupulosos.

Para ordenar la política económica, tributaria, monetaria y crediticia, primero lo primero, es menester que reactivemos la producción, urgen recortes sustanciales en el gasto público, mejorar en todos los niveles la recaudación fiscal.

Reordenemos el tema de los salarios públicos y las pensiones de lujo de una vez por todas y después hablemos de una reforma tributaria progresiva, donde paguen más los que más ingresos perciben. Los impuestos directos son injustos y regresivos.

Si queremos vivir mejor, con un presupuesto sano, con ingresos frescos, con menos costos fijos por concepto del desorden estatal, con una microeconomía familiar estable y segura, y si no queremos ser víctimas de las calificadoras de riesgo y los bancos internacionales, entonces no medio administremos, gobernemos con ideas macro, con visión de futuro, con sentido patriótico y con sentido común.

Costa Rica bien vale la pena, dejemos de ser la cenicienta de América Latina y empecemos por recuperar el título de la Suiza centroamericana.

 

*Abogado