
A pesar de que las áreas protegidas marinas del país se multiplicaron 10 veces, el Informe Estado de la Nación indica que el índice de salud de los océanos muestra un retroceso a largo plazo.
Esto aunque la calificación del país en 2022 fue de 63 en un rango de 1 a 100, mientras que en 2021 la nota fue de 62. “Sin embargo, visto en el mediano plazo (2012-2022), se observan retrocesos en cinco de las siete metas evaluadas”, señala el reporte.
Las metas donde el país presenta un retroceso, según el Estado de la Nación, son: productos naturales, provisión de alimentos, biodiversidad, sentido de lugar y protección costera.
Para el principal estudio sobre la realidad nacional, “el país no solo debe concentrarse en crear nuevas áreas marinas protegidas, es indispensable prestar atención a otros aspectos como la pesca y el desarrollo costero, los cuales generan presión sobre estos recursos, sin el control adecuado de su impacto”.
COMPROMISOS INTERNACIONALES
Aunque la superficie terrestre de Costa Rica mide apenas 51.100 kilómetros cuadrados (km2), su mar territorial es de 550.000 km2, casi 10 veces más. Eso hace al país particularmente sensible en temas marítimos.
Adicionalmente firmó una serie de compromisos internacionales en materia de protección del mar. Entre ellos están las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son el pilar fundamental de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. La gran mayoría de países firmó estos acuerdos globales que esperan resolver una serie de problemas económicos, sociales y ambientales para 2030, o al menos avanzar en una serie de temas importantes.
Costa Rica fue el primer país en firmar dicho acuerdo, que consta de 17 objetivos que se subdividen en 169 metas globales. Uno de esos objetivos, el 14 propiamente, se refiere al compromiso global que pretende conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos.
La protección de los océanos es importante porque más de 17 millones de toneladas métricas de residuos contaminaban el océano en 2021, cifra que se duplicará o triplicará para 2040 si no se hace algo. El plástico es el tipo de desecho marino más dañino.
En la actualidad la acidez promedio del océano es de 8,1 pH, aproximadamente un 30% más ácido que en la época preindustrial. Esto puede afectar directamente a los ecosistemas marinos.
El ODS 14 tiene 10 metas. Entre estas están reducir la acidificación, reducir la contaminación de los océanos, reglamentar la explotación pesquera y proteger las áreas marinas, entre otras.
ÁREAS PROTEGIDAS
Una de las metas del ODS 14 establece la necesidad de proteger al menos el 10% de las zonas marítimas. En este tema el país superó esa cifra. Con la ampliación del área marina del Parque Nacional Isla del Coco en 2022, Costa Rica alcanzó los 16,5 millones de hectáreas (ha) de áreas marinas protegidas.
Un año antes apenas alcanzaba 1,5 millones de ha. Esto quiere decir que de un año a otro la protección se amplió 10 veces más.
Esos 16,5 millones de ha representan el 30% del territorio, por lo que Costa Rica multiplicó por 3 la meta comprometida.
No obstante, diversos expertos consideran que no basta solo con una declaratoria de protección cuando no se tiene los recursos necesarios para hacerla efectiva.
CONTAMINACIÓN
Y MICROPLÁSTICOS
Uno de los problemas que los expertos consideran que el país debe atender con urgencia es la contaminación marítima y la ingesta de microplásticos por parte de las especies marinas, muchas de las cuales terminan en las mesas de los costarricenses.
Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2019 el país liberaba 440 toneladas de plástico al día a los océanos. Estos datos alarmantes han generado indignación en ambientalistas y comunidades costeras.
También es importante hacer notar la existencia de una brecha en cuanto al Índice de Desarrollo Humano (IDH) entre las poblaciones costeras y las del Valle Central.
Las poblaciones que viven del mar tienen en promedio peores niveles de acceso a los servicios básicos fundamentales en comparación con aquellas ubicadas en otras regiones del país.
PESCA
Otro tema sensible es la pesca. Sin duda esta actividad económica es el único sustento de miles de familias, por eso las decisiones que se tomen en torno a ella impactan las necesidades humanas de los habitantes de dichas regiones.
Sin embargo, tendencias hacia la liberación podrían generar problemas serios en la biodiversidad marina, por lo que es importante trabajar en la intensidad con que se ejerce esta actividad.
De acuerdo con el Informe Estado de la Nación, en 10 años el país incrementó en 15 millones de kilogramos los desembarques de pesca. Mientras en 2012 desembarcó 14,2 millones de kilogramos, en 2021 la cifra subió a 29,4 millones.
Este crecimiento genera una fuerte presión sobre el recurso marino, afectando no solo las cadenas alimentarias y la biodiversidad marina, sino también a las personas que se dedican a la actividad pesquera.
ECONOMÍA AZUL
Recientemente surgió una nueva forma de generar producción llamada economía azul. Esta consiste en entender a los mares como fuente económica y su necesidad de administrarla correctamente.
El país apenas incursiona en este tipo de economía pero, según el Ministerio de Ambiente y Energía, ya cuenta con algunas iniciativas que van desde pesquerías y acuicultura sostenible, investigación científica, conservación y restauración de ecosistemas marinos, aplicación de regulaciones para prevenir el derrame de sustancias peligrosas en el transporte marítimo, utilización de herramientas digitales para el control y vigilancia.
A pesar de estas iniciativas, Costa Rica comienza a explorar las posibilidades de la economía azul.