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En medio de las turbulencias económicas mundiales, Costa Rica vuelve a dar una lección de rumbo claro.
Las cifras de exportación del primer semestre de 2025 son para aplaudir de pie: un crecimiento del 12% respecto a mayo del año anterior, lo que representa $994 millones adicionales para nuestras arcas. En total, las exportaciones ya suman $8.990 millones y más de 3,6 millones de toneladas de productos nacionales enviados al mundo.
El motor principal fue, sin duda, el sector de equipo de precisión y médico. Solo este segmento generó $4.200 millones, impulsado por el aumento de 829 millones en exportaciones de agujas y catéteres, y otros 99 millones en dispositivos médicos. Un éxito que confirma que apostarle a la innovación y al talento humano bien capacitado rinde frutos concretos.
Pero tampoco podemos dejar de lado al campo. Aunque con retos importantes, el sector agrícola sigue siendo el segundo en relevancia para el país. Generó $1.570 millones, con un leve crecimiento de $4 millones, a pesar de haber exportado 218 mil toneladas menos que el año anterior. El café oro brilló con un aumento de $84 millones, mientras que el banano enfrentó una caída de $94 millones. La piña, como es costumbre, sigue firme como líder agrícola, representando el 35% de todas las exportaciones de ese sector.
Otros sectores también mostraron músculo: el químico-farmacéutico sumó $33 millones, el metalmecánico $18 millones y el eléctrico $14 millones. En conjunto, todas estas cifras demuestran algo más profundo que simples estadísticas: Costa Rica sigue exportando confianza, calidad y visión de futuro.
Esto no es casualidad. Es el resultado de años de trabajo conjunto entre sector público y privado. La Promotora de Comercio Exterior (Procomer), en especial, ha sido un engranaje clave para llevar nuestros productos a mercados exigentes, con inteligencia comercial, capacitación y acompañamiento a las pymes. Pero no podemos dormirnos en los laureles.
La historia reciente es valiosa, sí, pero la que aún no escribimos es la que definirá el rumbo de los próximos años.
El agro necesita renovarse. No se trata solo de exportar piña, banano o café como materias primas. El valor agregado es la consigna: jugos, extractos, cosméticos, empaques sostenibles. Si no lo hacemos nosotros, otros países lo harán. Y lo harán mejor.
Costa Rica ya probó que puede competir con los grandes. Ahora toca consolidar lo logrado, abrir nuevos mercados, y seguir innovando. Porque mientras algunos exportan solo productos, nosotros exportamos también una marca país: la de un país pequeño, pero serio, confiable y con visión.