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Tania Molina Rojas, criminóloga y autora del libro Futuro Secuestrado, advirtió que el país enfrenta un escenario crítico ante el avance del crimen organizado y el abandono de la niñez y la adolescencia. A su juicio, Costa Rica podría llegar a un punto de no retorno si no se define una estrategia nacional integral.
En entrevista con Diario Extra, la autora explicó los ejes centrales de su publicación, donde analiza la evolución del fenómeno criminal y propone un abordaje multidimensional de la seguridad.
Las 3 versiones de Costa Rica
La especialista estructuró su obra en tres capítulos. El primero, La Costa Rica que fundamos, repasa los hitos históricos que marcaron al país, como la abolición del ejército y la apuesta por la educación y la salud.
El segundo, La Costa Rica que tenemos, describe un territorio desbordado por la violencia, donde operan cárteles internacionales, redes de blanqueo de capitales y estructuras que reclutan menores para actividades como sicariato y narcotráfico.
Finalmente, La Costa Rica que soñamos plantea romper con paradigmas punitivos, adultocéntricos y androcéntricos, e implementar una política de Estado sostenible en seguridad.
Niñez en riesgo
Molina recalcó que hoy muchos adolescentes forman parte de organizaciones criminales, lo que considera una señal alarmante del abandono estatal.
“Cuando el Estado deja a la niñez de lado, el crimen organizado los secuestra”, afirmó.
Llamado a la acción
Para la autora, la clave es articular a todas las instituciones y sectores sociales en una estrategia conjunta. Rechazó las soluciones de populismo punitivo y planteó centrarse en seguridad humana, educación y fortalecimiento institucional.
“Las organizaciones criminales avanzan gracias a la división del Estado y a la falta de políticas sostenibles. Si no cambiamos el rumbo, Costa Rica podría llegar a un escenario sin retorno”, concluyó.
¿Qué papel juega el contexto regional?
La geopolítica impacta directamente. Hoy no se puede analizar terrorismo y crimen organizado por separado: convergen. Además, fenómenos como la migración irregular son aprovechados por redes como el Tren de Aragua para extorsionar, traficar y victimizar. Costa Rica tampoco blindó sus sistemas: aquí hay brechas enormes para el blanqueo de capitales y una institucionalidad sin el músculo suficiente para enfrentarlo.
¿Qué la motivó a escribir este libro?
Llevo más de dos décadas estudiando el fenómeno criminal. Inicié en 2001 con un diplomado en investigación criminal, luego cursé la licenciatura en Criminología y también Derecho. Más adelante obtuve una beca en Washington DC para especializarme en crimen organizado transnacional y redes ilícitas en las Américas.
Esa experiencia me permitió entender la gravedad de lo que hoy vive Costa Rica. El crimen organizado dejó de ser periférico y se convirtió en un actor central en la región.
¿Cuál es la propuesta de la publicación?
Costa Rica necesita una política de Estado en seguridad, no planes de cuatro años. Debe ser sostenible, con enfoque multidimensional y humano. El populismo, la crispación social y la fragmentación institucional solo fortalecen a las organizaciones criminales. Si seguimos en esta ruta, vamos directo a un punto de no retorno.
Punto de quiebre
La criminóloga advirtió que Costa Rica ya registra un promedio de 2,5 homicidios cada 24 horas.
“Si seguimos con la fragmentación y las mismas políticas de siempre, vamos a llegar a un punto en el que el país se nos va a perder”, aseguró.
Expertos en “botar puertas”
El país se volvió experto en allanamientos y desarticulación de bandas, pero eso no ataca la raíz. La ciudadanía llora muertos colaterales, incluidos niños y bebés, y exige soluciones inmediatas. El riesgo es caer en recetas de populismo punitivo, estilo Bukele, que atropellan derechos sin resolver el fondo.
Revelación del año
Este lunes 8 de setiembre, Molina recibirá el reconocimiento de “Revelación del año” por el éxito en ventas de su primer libro, otorgado por la editorial que publicó la obra.
