Costa Rica pierde al folclorista y músico Lencho Salazar

Lorenzo Salazar Morales, mejor conocido como Lencho Salazar, fue un músico y folclorista costarricense nacido en la provincia de Alajuela, quien falleció a la edad de 92 años de una forma pacífica mientras dormía. Así lo confirmó su hijo José Manuel Salazar.  Lencho inició su carrera musical en 1936 con tan solo cinco años, la […]

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Lorenzo Salazar Morales, mejor conocido como Lencho Salazar, fue un músico y folclorista costarricense nacido en la provincia de Alajuela, quien falleció a la edad de 92 años de una forma pacífica mientras dormía. Así lo confirmó su hijo José Manuel Salazar. 

Lencho inició su carrera musical en 1936 con tan solo cinco años, la cual lo convirtió en una de las figuras más importantes de la canción típica humorística costarricense, impulsado por su madre Elisa Morales.

El folclorista deja un legado bastante amplio, pues podía también tocar muchos instrumentos musicales. Sus temas recolectaban leyendas y tradiciones populares de la cultura costarricense que quedaron plasmadas en piezas como “El Cadejos”, “Maicerita mía” y “La Segua”.

En 1996 el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica lo declaró miembro de la Galería de Cultura Popular Costarricense, pero ese no fue el único galardón del artista, ya que también recibió el Premio Ricardo “RECA” Mora de la Asociación de Compositores y Autores Musicales de Costa Rica en 2001 y el reconocimiento en la Cadena Mayor del año 2003, por parte de la primera dama del país en ese entonces, Leila Rodríguez de Pacheco. 

Salazar también se desempeñó como profesor en el Conservatorio de Castella, pero además mantuvo su participación en el canal de La Sabana en su segmento “Un momentico con Lencho Salazar”, y emprendió en uno que otro negocio que resaltaba la cultura costarricense.

En su vida personal, Lorenzo conquistó tres corazones. Su primera esposa fue Margarita Porras, con quien tuvo seis hijos. Luego contrajo nupcias con Nidia Morales y engendraron una hija y su último gran amor fue Ana Solano. Con ella, el artista compartió sus últimos años de vida y fue quien lo cuidó hasta su último suspiro.

 

¡ÚLTIMO ADIÓS!

 

La vela del artista se llevó a cabo en el Antiguo Rancho de Lencho, donde amigos y familiares se reunieron para una última despedida.

En una atmósfera íntima, amigos y familiares se reunieron para despedir al señor del folclor costarricense. Flores blancas, fotografías y cuadros que contaban su paso por la vida adornaban el féretro donde descansa ahora el cuerpo del artista.

Por largas horas, para no perder la costumbre, acompañaron a los presentes el sonido de una guitarra y acordeón que brindaron homenaje a la trayectoria de Salazar en la música. Los intérpretes le entonaron por última vez “La gloria eres tú”, su canción favorita.

 

FIN DE UN BELLO CAMINO

 

DIARIO EXTRA pudo conversar con Ana Solano, viuda del folclorista, quien nos brindó estas palabras.

“Mi vida con Lencho fue muy divina, llena de paz, amor. Fue una persona ejemplar. Lleno de sabiduría, le daba a uno fortaleza el oírlo cantar. Nunca tuvo una palabra fea para mí, solo elogios, que yo era el amor de su vida, su reina. Esa era su manera de tratarme. En sus últimos días, él ya no hablaba. Incluso la semana pasada él logró reconocer la voz de mi hijo. Comía porque yo se lo pedía, pero ya no acataba nada”, compartió.

¿Qué significó Lencho en su vida?

– Algo muy especial. Yo calculo que nada en la vida me llenó más de satisfacción que estar con él, el cuidarlo, darle el amor que necesitaba en los últimos días, él se llenaba de orgullo de que yo lo cuidara.

¿Cuál es el recuerdo que atesorará?

– Lo más hermoso que pasábamos juntos fue el estar cantando e inventando cuentos. Yo hacía uno y él otro. Ahí nos quedábamos horas.

El funeral será hoy en la iglesia de Naranjo a partir de las 2:00 p.m. para luego dar paso a la santa sepultura en el Cementerio Candelaria del mismo cantón.

Obras 

Lorenzo Salazar Morales realizó ocho importantes grabaciones, en las que dejó plasmada su destreza con la guitarra, la mandolina, el acordeón y el órgano. A continuación, algunas de sus obras: 

 

• “¡Idiay…. Lencho!”

• “¿Quiubo Lencho?”

• “¡Adentro Lencho!”

• “¡Soque Lencho!”

• “Órgano típico”

• “El rancho e’ Lencho”

• “El abuelo Lencho”

• “Danzas costarricenses”

• “Costa Rica mía”.

Labor docente 

En la gestión pública de Guillermo Malavassi, como ministro de Educación (1966-1970), se titula como profesor de música e inicia su labor docente en el Conservatorio de Castella.

Ante la jubilación del reconocido violinista costarricense José Aurelio Castillo Jiménez (1924-1999) ocupa su plaza en la Escuela Normal Superior de Heredia, con la dirección de Francisco Quesada.

Se pensiona como docente de la Universidad Nacional de Costa Rica, Campus Omar Dengo en Heredia y del Conservatorio Castella. Su vida dedicada a la creación musical le valió el rango de miembro de la Galería de Cultura Popular Costarricense, otorgado por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, en 1996.

 

 

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