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Al final de la semana anterior Costa Rica se consolidó como el mercado emergente más riesgoso para la inversión en sus bonos entre los países considerados como buenos pagadores de América Latina.
Lo anterior es resultado de los reveses en las notas país que brindaron las principales empresas calificadoras, a saber Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch Ratings.
Un elemento se suma a esta preocupante tónica y es la revelación de JP Morgan Chase, firma financiera con sede en Nueva York, la cual dio a conocer el rendimiento promedio de los bonos de mercados emergentes en relación con los del Tesoro de Estados Unidos (EMBI, por sus siglas en inglés).
En el corte al 1 de junio se dice que para los bonos costarricenses en dólares un acreedor internacional tendría una exigencia de retorno sobre el capital entregado al país del 8,18% por año por concepto de intereses.
El listado de mercados emergentes lo componen 14 naciones, para las cuales JP Morgan Chase hizo el cálculo. A estos momentos solo El Salvador luce un panorama más sombrío que Costa Rica, pero por razones específicas, vinculadas con la crisis sanitaria y económica del Covid-19.
Esto por cuanto el 22% del Producto Interno Bruto (PIB) en el pequeño vecino centroamericano depende de las remesas y el 25% se sostiene sobre la actividad textil de maquilas.
En ambos casos los cierres de fronteras, el confinamiento en Estados Unidos y la merma en la demanda en el gigante norteamericano inciden en el índice de riesgo de los cuscatlecos.
Costa Rica obtuvo una B.
Las calificaciones A y B se dan para países que sí pagan, pero hay un mayor riesgo de tomar el dinero. Al final son buena paga todos, pero a algunos les cuesta más o menos tener el dinero”, explicó Daniel Suchar, economista y analista financiero.
“Los países que se catalogan con las letras C y D fuera del listado son naciones altamente riesgosas y probabilísticamente capaces de caer en default (quiebra o incapacidad de pago).
De acuerdo con el EMBI de JP Morgan Chase, a Perú, Chile y Panamá les piden menor rendimiento por concepto de intereses, pero tienen índices de pago en el parámetro de lo normal con 1,89%, 2,23% y 2,39% de retorno, respectivamente, en comparación con el bono del Tesoro de los Estados Unidos, que tiene un promedio de tasa que se ubica entre 0% y 1%.
MALA FOTO
Suchar afirma que a pesar de que Costa Rica puede considerarse un país buena paga, al que le cuesta recolectar el dinero para pagar sus deudas, pero aun así lo hace, los resultados de esta evaluación no le favorecen.
“Como las finanzas públicas tienen un déficit fiscal tan alto quiere decir que cada vez más va a necesitar apalancarse en el rendimiento de la deuda, a menos que haga una transformación estructural, pero continuará viviendo de a prestado”, explicó el experto.
La inadecuada aplicación de herramientas como la regla fiscal en el caso de las municipalidades y pocas propuestas realistas en materia de contención del gasto, entre otras, le impiden al país recibir una mejor ponderación en estos análisis internacionales.
¿Cómo se traduciría esta problemática en dinero? Una forma de hacerlo es efectuar un cálculo si en estos momentos Costa Rica tuviese una autorización para la emisión de herramientas internacionales de financiamiento, conocidos como eurobonos.
Si se usara como referencia los $1.500 millones que en una primera emisión autorizó el Gobierno de la República, ese total implicaría un pago por concepto de intereses al final del plazo de $2.062.115.583, más el capital inicial entregado al país, en caso de que la tasa fuese del 8,18% a un plazo de 11 años.
Sin embargo se negocian las formas de devolución de ese pago para distribuirlo a lo largo del periodo del financiamiento del acreedor.
En el caso de nuestro país la nota ante Moody’s es B2, B+ para Standard & Poor’s y B para el caso de Fitch Ratings. Justamente fue la primera quien alertó que la falta o carencia de discusiones en temas relacionados con la reestructuración del gasto o el tamaño del Estado complica aún más las evaluaciones del país en el corto plazo.