Costa Rica debe ir hacia la seguridad alimentaria

Opinión

Bernal Monge Pacheco

Consultor

Costa Rica debe avanzar por la senda de la seguridad alimentaria. No obstante, los últimos gobiernos han tenido abandonado al sector agrícola y no han establecido políticas públicas que la propicien. 

Es urgente que el país reflexione a fondo, para evitar escenarios como los vividos en África y algunos países latinoamericanos, y trabajar por garantizar el acceso a alimentos básicos como parte de un modelo económico que no solo busque el crecimiento, sino, sobre todo, el desarrollo en función del bienestar general de las mayorías, conforme al artículo 50 de la Constitución Política.

Debemos tener claro el valor estratégico de que Costa Rica produzca la mayor parte del arroz y frijoles que requiere su consumo interno. En este contexto, resulta oportuno recordar lo expresado por Alan Bojanic, exrepresentante de la FAO en Costa Rica: “El importar no siempre garantiza que uno pueda tener el alimento en el momento apropiado, y también hay que ver los márgenes. Uno puede decir que es más barato en cierto momento, pero después puede ser caro”. Además, enfatizó que no se debe depender solo de importar alimentos.

Es fundamental que nuestro país logre la seguridad alimentaria. Esta preocupación se remonta a 1798, cuando Thomas Malthus advirtió que la población crecía más rápido que la producción de alimentos, lo cual conduciría a sobrepoblación y escasez.

En un mundo globalizado donde predominan intereses económicos por encima de las personas, la seguridad alimentaria debe ocupar un lugar prioritario.

Las recientes crisis alimentarias a nivel mundial, así como la emergencia humanitaria que actualmente afecta a Somalia, donde miles de personas, especialmente niños, mueren de hambre, lo confirman. Doce millones de personas están afectadas por esta crisis, que golpea principalmente a seis países del África oriental: Somalia, Sudán del Sur, Etiopía, Uganda, Yibuti, Kenia, y en menor medida, Tanzania.

En la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, convocada por la FAO, se definió la seguridad alimentaria como: “cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa”. 

En términos similares, el Banco Mundial señala que la seguridad alimentaria se da cuando las personas cuentan con un acceso permanente a alimentos seguros y nutritivos en cantidad suficiente para llevar una vida saludable y activa.

Entre las acciones clave para garantizarla se incluyen: fomentar una agricultura sostenible, mejorar la distribución y acceso a los alimentos, promover la educación nutricional, impulsar la investigación e innovación en el sector agrícola, reducir el desperdicio de alimentos, fortalecer el almacenamiento y el mercadeo de productos, y facilitar créditos preferenciales para los productores.

Tal como lo destaca el periódico Guanacaste a la Altura, “las tecnologías de punta, como la climatización de ambientes pecuarios y agrícolas, los sensores en sistemas de riego y el uso de vehículos aéreos no tripulados para el manejo de plantaciones, se han convertido en aliados que mejoran la eficiencia en el sector agropecuario”.