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El país cumple una década de “violencia continua” y ya supera los 500 homicidios dolosos antes de finalizar el mes de julio del 2025, una tendencia que confirma el deterioro sostenido de la seguridad ciudadana.
Con 502 asesinatos registrados al 28 de julio, Costa Rica mantiene un promedio de 2,4 homicidios por día y la proyección al cierre del año rondaría entre 880 y 900 casos, cifras similares a las del 2023.
“Hay un fuerte aumento de la criminalidad. Detenemos cabecillas y surgen nuevos liderazgos que disputan territorios. Eso genera más muertes”, advirtió Michael Soto, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Según el abogado y criminólogo Bernald Vargas Prendas, el punto de inflexión fue en el 2015, cuando la tasa nacional superó los 11 homicidios por cada 100.000 habitantes. Desde entonces, los asesinatos han venido en aumento, alimentados por el auge del crimen organizado, el narcomenudeo y las disputas territoriales.
“A partir de ese momento se incrementó la violencia asociada al tráfico de drogas y surgieron grupos emergentes que comenzaron a disputarse espacios en zonas costeras y urbanas”, explicó Vargas.
En 2014, Costa Rica cerró con 477 homicidios. Hoy, esa cifra se supera antes de cumplir el segundo semestre del año.
La criminóloga Tania Molina advierte que no se trata únicamente de cifras. “Esto es una crisis estructural. Ya hay gobernanza criminal en varios barrios donde las autoridades no pueden ingresar. Las pandillas imponen toques de queda, controlan el paso y ejercen violencia simbólica para marcar territorio”.
Molina señala que el narcomenudeo es el principal generador de violencia, no la droga que se exporta. “Cada búnker de venta significa miles de colones por día. Por eso hay una guerra territorial: por control económico”.
Además, destaca un fenómeno que se intensifica: el uso de la violencia como mensaje, una “semiótica criminal” donde los homicidios funcionan como advertencia entre grupos rivales.
Mario Arias, especialista en crimen organizado, califica los 500 homicidios como “una llamada de atención nacional” y cuestiona la ausencia de una estrategia integral.
“El país necesita un plan maestro de seguridad, justicia y defensa. Esto no es solo un tema policial. Se requiere una política criminal, penitenciaria, preventiva y anticorrupción. Y no la tenemos”, aseguró.
Arias insiste en que la falta de voluntad política ha sido el mayor obstáculo.
Tania Molina
Criminóloga
“No es solo apagar fuegos. Si no enfrentamos esto como un fenómeno económico y político, con medidas estructurales, vamos a tener cada vez más muertos”.
Mario Arias
Experto en crimen organizado
“El país necesita un plan maestro de seguridad, justicia y defensa. Esto no es solo un tema policial. Se requiere una política criminal, penitenciaria, preventiva y anticorrupción”.
Bernald Vargas
Criminólogo
“Las medidas de contención deben ir más allá de la presencia policial. Hay que atacar el patrimonio de las estructuras criminales. Mientras no se fortalezca la persecución, no va a parar”.





